Roberto Antezana, foto astrónomo.

“La pregunta es: ¿Dónde se fue Dios?… Ahí no sé”.

Por Hugo Dimter P.
Fotos de María Eugenia Lagunas Periale (Melp).

Nada hace presagiar los acontecimientos que rigen la vida de Roberto Antezana. A 40 grados bajo cero, subiendo en solitario el Centinela Blanco del Aconcagua -de 6959 metros-,  o en la cresta de una ola gigante, el arriesgado astro fotógrafo chileno no sabe si va a retornar vivo a su casa. Sin embargo, él -cual científico- hace mediciones de los astros que le permiten ser testigo de fenómenos naturales, ignorados por el común de los chilenos, y para lo cual hace falta una enorme sintonía  con el naturaleza.
Sin miedo a equivocarnos el estudio del cosmos es su pasión. Roberto asegura que desde los  cuatro años miraba las estrellas iIdentificando las constelaciones, con la ayuda de sus progenitores. Apuntaba a las Tres Marías -que le llamaban la atención- y ellos le decían el nombre de las estrellas, una tras otra. Antezana decidió retratarlas con una vieja cámara Zenith. “Con todas mis expediciones y viajes mi actual máquina fotográfica está tan abollada y parchada. Imagínese: se me ha caído en la cordillera, cerro abajo, se ha mojado, de todo. Entonces es como que viniera de la guerra”, señala orgulloso este científico, que integra el notable equipo de Mario Hamuy y José Maza, a los cuales les birlaron datos importantes que luego desencadenarían en un Nobel para el inglés Adam Riess, de la Universidad John Hopkins, famoso por el estudio de las supernovas. Riess fue Premio Nobel de Física 2011 junto con Saul Perlmutter y Brian Schmidt por sus trabajos que demuestran la aceleración de la expansión del universo. Trabajos que cuentan con muchas investigaciones de Hamuy y su equipo y que se usaron -éticamente- de mala forma.

 

Dios, estrellas y supernovas.

– ¿Sus padres tenían algún vínculo con la astronomía?
– No. Eran sólo aficionados. Entonces, la astronomía, al explicarme ellos, fue gustándome. Siempre miraba el cielo y cuando en el año 76 mis padres me dijeron que venía un cometa fue impactante. Lo leyeron en el diario, en las noticias. Eso me conmocionó. La emoción de esperarlo. Nos levantamos a las cinco y media de la mañana y detrás del cerro Provincia en la cordillera se veía el cometa West. Eso me marcó.

– ¿Usted es de Santiago? ¿Aquí nace su amor por la astronomía?
– Sí. Lo único que quería era la astronomía. Siendo niño todavía amaba los libros, todo. Entonces en el año 80 apareció la serial Cosmos, no sé si te acuerdas, y eso también me fue motivando. Más tarde, el año 81 surgió el libro Cosmos. Para mí Carl Sagan era el astrónomo más top.

– ¿Desde ahí decidió entrar a estudiar?
– Eso es cuento largo. Dí la prueba de aptitud académica y no me alcanzó, pero estudié arte desde el año 1977. La carrera de pintura la terminé en la Universidad de Chile pero no me daba económicamente. Fue el momento en que hubo aquí en el Cerro Calán una visita y la tomé con mis padres.  La primera visión fue Júpiter y fue lo que me enganchó, ver Júpiter en directo por los telescopios. Fuí metiéndome y me tomaron para ayudante de astrónomo. Ahí empecé, hice cursos de astronomía perfeccionándome. Después empecé a trabajar en el observatorio del Tololo y luego como asistente y técnico en investigación. Esa es la profesión que tengo.

– ¿Usted es religioso? ¿Cree en Dios? ¿O es Agnóstico?.
– Creo, pero a mi manera. Como energía. Como lo que salió del “Big Bang”. Ahí estuvo Dios. Pero nadie lo va a saber porque esto ocurrió hace quince mil millones de años. Nunca vamos a saber quién generó esto, quién lo activó. Para eso la energía es Dios, para mí y los astrónomos, para nosotros; pero para el resto de la gente Dios es como el presente, lo pintan como un cura, con barba, un hombre. Al menos para mí Dios ya estuvo, hizo su obra  y ahora todo gira por el azar.

– ¿Por el azar?
– Sí. Por la física cuántica. Todo esto se rige por estas leyes de la creación. A eso se le puede llamar Dios o lo que sea. Para mí ahí está Dios, quien creó todo en esa fuente y todas las órdenes de la ciencia de la mecánica, de la física cuántica. Todo estaba metido en el átomo primitivo que explotó. Después la pregunta es: ¿Dónde se fue Dios?…Ahí no sé.

– Pero cuando usted mira el cielo en la noche ¿Qué ve?
– Vemos la creación. Lo que creó Dios. A eso le llamo “Los ecos de Dios”.

– …  siente la presencia de él.
– Está, sí. Está la creación, lo que hizo. Además vemos el pasado, eso es lo otro: millones de años  desde que pasó. O sea nunca vamos a ver el presente, ese es el principal conflicto y problema que tenemos: que no podemos ver el presente, lo que está pasando.

– Porque ya es pasado.
– No se puede porque todo eso viaja y necesita un tiempo, la luz y la formación, los códigos y todo y recién sabemos. La información llega tarde.

– ¿Usted tiene una estrella con su nombre?.
– En el año noventa, fue mi primera estrella: una súper nova.

– ¿Una súper nova?
– Claro, fue un descubrimiento, se mandó un report, con coordenadas. Fue bonito recibir un telegrama de Estados Unidos con el nombre de mi estrellita, con esto de la súper nova, y ya está.

– ¿Cómo se llama?.
– Antezana. Fue en el tiempo que habían pocos descubrimientos de súper nova, porque hoy por hoy  hay máquinas, software y mucha gente en el mundo las descubre, entonces ya no llevan el nombre de la persona: llevan el código.

– Supongo que le debe tener mucho amor a esa estrella.
– Si. Harto.

– Es como una hija.
– Imagínate.

– Ahora otra cosa que me llama la atención. La cámara con la que toma fotos, es una cámara relativamente antigua, no cierto?
– No sé si tú has visto las fotos mías en Facebook. Ahhh, ya sabes. El noventa por ciento son diapositivas a color, con cámara análoga. De estas antiguas y con rollo. El rollo de diapositiva.

La caída de la cultura y los flaites a la velocidad de la luz.

– Ahora, pasando a otro tema. ¿Le molesta que el hombre no respete la naturaleza? Tener las ciudades contaminadas ¿Le molesta esa actitud actual del hombre?
– Claro, la contaminación y más que eso la actitud: cómo está cambiando el ser humano. Una actitud y una caída vertical en cuanto a los valores y la educación. La cultura se está yendo a pique.

– ¿Qué podríamos hacer para solucionarlo?
– Lo que pasa es que somos una minoría. Entonces la fuerza se siente por el otro lado. Es como luchar contra un océano, y además están también los intereses, los gobiernos, todo. Una manipulación global tan grande. Entonces somos pocos los naturistas, la gente que amamos la naturaleza. Hay organizaciones, pero igual es muy pequeño el grupo. No nos “pescan”, como se dice. Igual nos unimos en Facebook. Nos unimos en grupitos chiquititos.

– Pero ¿usted cree que va triunfar el mal en el futuro?.
– No lo veo muy optimista. Eso es lamentable. Porque se ve en estos  niños, los flaites que los llaman. Es como una plaga y se está masificando, muchísimo, más de lo que creemos, es impresionante, es alarmante. Entonces cómo detener eso. Y todo tan corrupto: todos los gobiernos del mundo. Se han sabido cosas extrañas ahí. Entonces, obviamente todos queremos que gane el bien pero el mal está pisando fuerte.

– ¿En Santiago hay contaminación lumínica?
– Totalmente. Ciento por ciento.

– Y cuando usted mira el universo ¿encuentra respuestas ahí? ¿Algún tipo de certeza?, ¿ algún mensaje?
– Sí están claros todos los mensajes, pero ¿cómo practicarlo? Se ve la magnificencia, la belleza, es un mensaje tan maravilloso. Pero la otra mitad es una bomba, un arma, un tanque. Es más fuerte ahí dentro que nosotros. Nosotros somos pequeñitos. Entonces nos conformamos con ver grandiosidades, pero lejanas, como las montañas, el atardecer, las olas, las marejadas, la naturaleza, los ríos, todo eso: el universo.

– ¿Cree en otro tipo de vida? Ya sea extraterrestre.
¿Cuál es su opinión acerca de la vida en otros planetas?
– Está plagado, está lleno. Todo punto luminoso está lleno de vida. No humana pero está lleno de microscópicas, formas, figuras y son billones y billones en forma de vida. Pero está el problema de la distancia, por lo que estoy convencido, por ahora, que es difícil que lleguen acá.

– Pero se han visto mucho platillos voladores. Hay fotos…
– Todo eso es cuento de acá no más. Se revolvió toda “la sopa”. Entonces hay mucha información “chanta”, como se dice, añadiendo cosas naturales. Y cosas, hechas en la Tierra. Prácticamente todo lo que se ve son objetos hechos por los gobiernos. Son secretos militares.

– ¿Son naves militares?
– Claro, pruebas y ensayos. El noventa por ciento. Porque la inteligencia tiene que avanzar. Imagínate, tú ves esto, pero ¿dónde está la otra? El mismo avioncito de hace cuarenta años, los cohetes y como que ahí se detuvo todo. Hay cuarenta años y los cohetes. ¿Dónde está esa tecnología? Están en prueba. Existen las naves, los platillos, los discos y pasan. Prueban campos magnéticos pero son de acá. No es que te lo compruebe, pero algo me dice que casi el noventa y nueve por ciento son de aquí. Ahora porque el ciudadano, al campesino,  tú lo entrevistas, vas a los pueblos y todos han visto ovnis, naves, marcianos, lo que sea. Pero anda a un observatorio astronómico en el Tololo, La Silla, La Campana, en Hawai. En todos los grandes observatorios, en cuarenta años, no hay ningún rastro de ovnis. No existen. No hay nada. Son todos fenómenos.

– Tal vez porque el universo es demasiado grande y por eso no han llegado todavía.
– Justamente. Por las distancias. Con sólo ponerte el ejemplo de Andromeda. Está plagado de vida y lo más probable es que haya vida como nosotros y sean más inteligentes. Es la galaxia que está aquí al lado, pero sabes: son dos millones de años luz. ¿Saben lo que significa una distancia de dos millones de años luz? Si un año luz es, nadie se imagina un año luz, nadie: Son cuarenta billones de kilómetros.

– ¿Un año luz?.
– Y no tienes como imaginarte cuarenta billones tampoco. Cuarenta  millones de kilómetros podría, sí. Es una distancia, pero cuarenta billones de kilómetros. Y acá estoy hablando de dos millones a la primera galaxia más cercana, que está aquí al lado. Y cuando habló de quince mil millones  de años luz que está ahí, en el borde, que está plagado de vida. Y ahora estoy hablando de velocidades de la luz, ahora ningún ser viviente puede viajar a la velocidad de la luz: se produce una reacción atómica, de lo que sea. Se eleva la temperatura a millones de grados, si tu aplicas la velocidad de la luz, no se puede viajar. O sea la vida es imposible, tendría que viajar a uno partido por cien mil a la de la velocidad de la luz para que recién la vida pueda viajar, sino los organismos, todos nosotros nos desintegramos con velocidades tan grandes.

– Tienen que haber dimensiones desconocidas también.
– Eso no se sabe. Todos los agujeros… son especulaciones. Hay teorías, pero nada está comprobado.

– No hay como comprobarlo.
– Claro, no se puede comprobar.

– … Recién estamos llegando a Marte.
– Claro. Y no el hombre. En el 2030 recién piensa llegar el ser humano a Marte… si es que llegan.

– Ahora otra cosa, que también se ha hablado mucho. ¿Qué posibilidades hay que un cometa -o un objeto- impacte la tierra y produzca una catástrofe? ¿Cuál es su opinión?.
– Existe, pero la probabilidad es uno a sesenta millones.

– Prácticamente casi nula.
– Nula. Ocurre y ocurrió en la Tierra, pero el promedio es cada sesenta millones, cuarenta o cien millones, por ahí anda. Así que esa probabilidad es casi nula.

– Tantas películas que se han hecho de esto. De la destrucción del mundo, de la profecía. Del 2012. Del Tsunami.
– Todo eso es para entretenerse no más. Eso pasa en las películas…..Psicosis. El hombre está muy comunicado por internet y ello contagia a todo el mundo. Si tú agarras un telescopio y ves una marejada, o una puesta de sol en el Aconcagua o en la cordillera, ahí está la respuesta: todo dice que está calmado, tranquilo. Ve el universo, las galaxias y ve la Tierra también. Todo está en orden.

– Está todo tranquilo.
– Entonces ahí está la respuesta. Pero el ser humano no tiene acceso, o no va, o no quiere. Entonces entra en internet, en lo que te dicen y todo eso. Hay ahí una cuestión psicológica impresionante y abarca los seis mil millones de habitantes, pero la respuesta es que no habrá nada. Todo este ciclo va a desarrollarse completamente normal. Los terremotos, existen registros que las catástrofes que han sucedido han ocurrido mucho antes también.

– Es como cíclico.
– Es un ciclo, son ciclos, las manchas solares también.

– ¿Qué son las manchas solares?
– Las manchas solares son perturbaciones magnéticas. Visiblemente se ven como zonas oscuras y no es que haya un hoyo, se ve como un hoyo, pero es un descenso de la temperatura. Tú -al mirar con filtros el sol- ves oscuro ese descenso de la temperatura que es la mitad más o menos, unos tres mil grados más o menos.

– Y no hubo destrucción y no ha pasado nada
– …Deben haber más todavía y se considera la posibilidad de un mega terremoto. Antiguamente hubieron terremotos más grandes; pero si hay un terremoto gigante en Chile -que deje “la escoba”- se considera normal. Porque está dentro de lo normal.

– Ahora ¿la temperatura del universo es variable? Es posible que alguna vez se empareje la temperatura? ¿Sería esa la destrucción?

– Es que eso de la temperatura del universo siempre va a estar en el espacio. Son 273 grados bajo cero de la temperatura en el espacio, 0 grados Kelvin. Pero si te acercas a una galaxia e ingresas una nebulosa, claro ahí la temperatura es alta,  o a un sol, alrededor de un sol siempre va a variar, pero fuera, en el vacío absoluto, es bajo cero.

– ¿Cómo siente el apoyo a la astronomía en Chile? ¿Hay apoyo para los proyectos científicos, para la investigación, o estamos todavía en pañales?
– Yo creo que ahora está el boom. Hoy está todo saliendo, incluso hay más estudiantes. Ahora es el momento en Chile, porque los principales observatorios del mundo están aquí: Paranal, el ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) un telescopio de vanguardia para estudiar la luz de algunos de los objetos más fríos del Universo que se está construyendo en San Pedro de Atacama; el Magallanes, el Géminis y otros telescopios más modernos que se están instalando en los mismos observatorios conocidos, como La Silla y el Tololo. Eso permite un desarrollo increíble para la astronomía, para los estudiantes, para los que se reciben, los académicos. Todos tienen ahora esa oportunidad de acceder.

– Ahora usted participo en un proyecto que ganó un premio Nobel con científicos de acá?.
– De acá. Son todos chilenos. Sí, estábamos  involucrados en un proyecto, o sea en un premio Nobel.

– ¿Pero es un proyecto que está finalizando?
– Ya terminó. Se hizo. Eso era a través de la súper Nova y esto fue importante para el equipo que buscamos súper Novas.

– ¿Quién más integra ese equipo?
– Mario Hamuy  y José Maza son quienes lideran el equipo. Nosotros trabajamos con ellos, son nuestros jefes. El equipo súper nova lo integran J. Maza, M. Hamuy, R. Antezana, L. Gonzalez, R. Cartier, F. Forster, S.
Silva, F. Carrasco, P. Sanchez, C. Hervias, R. Ramirez, Universidad de
Chile; G. Pignata, M. Cifuentes, Y. Apostolovski, Universidad Andres Bello; F. Aros, Pontificia Universidad Catolica de Chile; B. Conuel, Wesleyan University; G. Folatelli, IPMU, University of Tokyo and D. Reichart, K. Ivarsen, J. Haislip, A. Crain, D. Foster, M. Nysewander, A. LaCluyze, University of North Carolin a at Chapel Hill- responde Roberto Antezana y se queda pensando como quien espera algo importante que aún no ha llegado.
Luego parece bajar a la Tierra cambiando de tema y continúa respondiendo mis preguntas sobre fechas y horas exactas:
“Yo no pongo la fecha y la hora de todos estos sucesos que logro fotografiar; es la naturaleza, los astros. Ellos lo hacen …. y yo ejecuto no más. La otra vez partí a las doce de las noche y subí todo el cerro … llegué a las cinco y media de la mañana. Esas fotos tienes que ver: El Aconcagua y arriba un triángulo que es la constelación de Tauro con Venus adentro, Júpiter y las Pléyades. Y todo alumbrado en la noche con la luna que estaba a mi espalda. La luna, la luz. La luna alumbrando el Aconcagua. Eso es mágico, brillante. Esos colores vivos. Vivos…”

Roberto nos muestra la biblioteca del observatorio Cerro Calan. Vemos libros de comienzo de siglo, joyas de la literatura científica, hojeamos los textos. De improviso nos invita a salir al mirador, a un costado del edificio. La noche se precipita apareciendo manchas naranjas de un Santiago luminoso. Pequeñas lucecitas titilan gráciles en los barrios y en las poblaciones. A lo lejos la ciudad se ve preciosa. Casi amigable. Sin embargo en el cielo el espectáculo es sobrecogedor: millones de ojos nos miran desde lo alto con curiosidad, como preguntándose qué motivo tenemos para comportarnos como unos completos idiotas. Son millones de ojos que quisieran comprender la razón que tenemos para destruir todo lo bello que creó alguien allá arriba. Alguien que, sin duda, está mirando nuestros actos… Alguien que está mucho  más cerca de lo que parece.

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Una respuesta a “Roberto Antezana, foto astrónomo.

  1. He tenido la oprtunidad de conocer a Roberto y en efecto es una persona muy evolucionada. Es una conección Cielo-Tierra muy fuerte.Es una persona muy sencilla, sin embargo es un tremendo ser humano, digno representante de nuestro planeta.

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