“Teatro a mil”: ¿Lo mejor del teatro chileno?

Por Kjesed Faundes.

COLON-Y-REINA

Comienza “Santiago a mil”, sin duda el festival de teatro chileno más conocido y, tal vez -esperemos que no-, el único que usted conozca.

Todos los medios informarán sobre el programa, acerca de lo destacado, cuáles son las obras internacionales, las actividades anexas, las fiestas, por dónde van a pasar las jirafas y quizás cuantas otras cosas estén en la pauta. Le dirán que los precios están en  ticket algo y usted dirá algo como: “¿Por qué se denomina “Teatro a mil” si cuesta 10 lucas?

No me malinterprete: esto es como una especie de nota del dieciocho, tipo “el hilo curado y sus riesgos”, “La mejor empanada” o “Campaña de accidentes de tránsito”. Las típicas que todos los años se repiten en septiembre. O como  la programación de semana santa: siempre lo mismo. La tele en enero dice que “Enero es: Teatro a mil” y las salas se llenan, y  la gente va, y hay buenas obras, y otras no tan buenas, pero se vuelve fiesta- La gente disfruta, consume y pega. Y los artistas off reclaman.

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Pero tal como las empanadas no son exclusivas de septiembre, o como la fe no es exclusiva del domingo,  identificar Enero como el” mes del teatro” me parece algo sumamente injusto para el resto de los meses, y por cierto, para el teatro chileno y sus trabajadores. Más aún cuando el mensaje tras la fuerte campaña comercial de Santiago a Mil es la frase “Lo mejor” del teatro chileno”.

El año pasado hubo más de 500 obras en cartelera, eso, sólo en Santiago.

Cada enero hay cerca de otros 50 festivales de teatro: comunales, independientes,  populares, gratuitos, específicos, off, off del off y funciones independientes de todas aquellas compañías que no están dentro de ninguna programación festivalera, pero que de igual modo, hacen e invitan a su propia fiesta, para que usted vea, conozca y disfrute de su trabajo. No es menor este dato.

teatro

Ir al teatro es una invitación a salirse del sistema. Es un espacio sacro porque, como dice Galeano,  ayuda a “ver”, y lo hace de muchas formas: a veces imitando tal cual la realidad  (ó lo mejor posible), a veces exagerándola, a veces criticándola, transformándola y otras ándolas que incluyen  a veces hasta globos con caca,  pero siempre hay una que nos gusta a cada uno. Siempre.

Ir al teatro en enero es una invitación a preguntarse  qué tipo de teatro le gusta a usted, para que deje de decir “a mi no me gusta El teatro”.

Ir al teatro en enero es una invitación a sorprenderse y a repetirlo durante todo el año… La invitación está abierta a todos.

Vaya al teatro. Y no crea que esto es privilegio de enero.

Lo mejor del teatro chileno, es que existe todo el año.

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