No tengo fuerzas para rendirme

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Aquel poeta madrileño de la cosecha del 84 que creció alimentado por las flores transparentes de Internet y con la desastrosa globalización como el gran (des)avance cultural -véase un Mc Donald en mitad del Tibet- ahora comienza este febrero de 2013 algo descolocado y mudo de los dos ojos al contemplar cómo crece imparable la estatua asquerosamente metálica de Los Mercados Mandan, Los Gobiernos Obedecen.

Suenan los despertadores del mundo y como quien se sienta a leer el Libro De Las Tempestades en mitad de un desierto de polvo, así amanece él, lleno de vacío impuro bajo este entramado planetario.

Y puede que sea lunes, quizás, y la desilusión -que es basta y silenciosa- pretende colarse en su mente mientras camino del trabajo piensa en la perfecta encerrona en que se encuentra la situación política mundial. ¿Más deudas, más dudas, más nada? No dejará que la angustiosa situación sin salida provocada por unos cuantos estrategas le rompa la semana; se niega a que la famosa imposición de Margaret Thatcher con su “no hay alternativa” le frene las neuronas.

Al encontrarse cabizbajo y pensativo se va fijando en las baldosas del suelo y observa un periódico arrugado y algo sucio con un titular inmenso que grita en colores Obama Sigue Siendo El Rey, se agacha para recogerlo -sin que demasiada gente le vea- y comienza a leer:

 ”En un discurso emocionante que parecía el renacimiento de aquel Obama de 2008, el presidente apeló, en el reconocimiento de su victoria, a su antigua vocación bipartidista y prometió dirigirse a los líderes de los dos grandes partidos para afrontar juntos los retos que les esperan. ”Gracias, América”, proclamó emocionado en el Centro de Convenciones McCormick de Chicago, donde sus seguidores se agruparon para arroparle y celebrar su victoria”.

Mientras continúa andando hacia el trabajo piensa en lo que está leyendo y sí, el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama , ha recibido por segunda vez la oportunidad de reescribir la historia que él mismo, hace cuatro años, prometió iba a ser distinta. Y sí que lo ha sido, sin duda, sólo que no como los estadounidenses y el resto del mundo pensó que sería.

¿Y sobre la promesa electoral de 2008 donde afirmó que cerraría Guantánamo no se dice nada? La sombra de norteamérica es muy demasiado larga y poderosa como para poder escribir sus desvaríos en las columnas de un periódico. Será mejor no decir nada y silenciar la tinta de la calle.

Y pasando de página cruza ese charco llamado Atlántico donde se mezclan los oleajes del dólar con las mareas del euro. En sus hojas aparece una señora alemana muy seria llamada Merkel -tiene la cara amarillenta, posiblemente por el pis de algún perro- donde se lee un titular que habla de austeridad, de reaujustes, de aumento de impuestos, y todo por el bien de Europa argumenta. ¿Quién es esa tal Europa? ¡que me la presenten! -grita indignado con voz interna- ¡que por ella miles de familias se encuentran sin techo, sin sanidad pública, sin acceso a la educación, y malviviendo del aire sin trabajo ni dinero!

Pero no pasa nada, el Banco Central Europeo no sabe de personas, sólo reconoce escrupulosamente los dígitos mecanizados. Y el resto de países de la zona caracterizados por su simpatía mediterránea -abstengase Berlusconi de esta referencia pues él más que simpático es un payaso–  aplauden las decisiones del Fondo Monetario Internacional como se aplaude a un amo mientras te maltrata.

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Continúa con su peregrinaje diario cuando justo al pasar por la tienda de muebles y cuadros, la que hace esquina con la ferretería del señor Jesús, suenan unas campanadas a lo lejos, deben ser ya las 8:00 am. Al encontrarse a las puertas de su fábrica se para, respira hondo, se saca un cigarrillo de su bolsillo derecho y le echa un vistazo rápido al resto de noticias:

¿Una nueva guerra fría en Corea? ¿Llegará por fin la paz entre palestinos e israelíes? ¿Cómo se puede frenar las violaciones en Ciudad Juárez? ¿Messi oculta con un balón la crisis argentina?

Y qué decir de los mapuches, de Piñera, de Rajoy, del verano frío que azota tierra chilenas y de este invierno español tan deshauciado y tan caliente ¡qué decir!

Se acaba el cigarrillo lentamente como quien saborea el último trozo de chocolate del planeta, no tiene prisa, ninguna prisa. Hoy ha sido citado por su casposo y gordo jefe para recoger su nota de despido -su jefe tiene la cara amarillenta como Merkel, quizás algún perro…-

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Y no, aunque debiera estar deprimido y triste por este huracán de noticias ácidas que cae encima de los indefensos diariamente, él no, no piensa dejarse arrastrar como si fuera una hoja de otoño. Cada final es un comienzo y aquí y ahora es el momento de actuar, es la hora de unir las venas de todos los obreros y fabricar un mundo nuevo alternativo a Wall Street.

Con las pupilas heridas por el rayo del presente lanza al cielo un mensaje de SOS entusiasmado por el bautizo entre dos países -España & Chile- dos países hermanos a los que les robaron el esqueleto pero que continúan caminando imparables contra los fuegos del destino.

     Urbe Salvaje, El Otro Periodismo -piensa con rabia volcánica- mientras saca un spray de su mochila y pinta en las paredes del viento ¡NO TENGO FUERZAS PARA RENDIRME!

ROBERTO B. GALLEGO

EN MADRID A FEBRERO DE 2013                                                   WWW.ARTEPOETICO.NET

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