José Luis Sampedro pidió un Campari y se durmió

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El escritor y humanista José Luis Sampedro falleció hacia las 1.30 horas de la madrugada del lunes en su casa de la calle Cea Bermúdez de Madrid a los 96 años de edad y estaba “sereno y tranquilo” porque “no tenía miedo a la muerte”, según ha relatado a Europa Press su viuda, Olga Lucas.

“Nos dijo que quería beberse un Campari, así que le hicimos un granizado de Campari. Me miró y me dijo: ‘Ahora empiezo a sentirme mejor. Muchas gracias a todos’. Se durmió y al cabo de un rato murió”, ha relatado su viuda.

El Premio Nacional de las Letras en 2011, que ha sido incinerado esta mañana en el cementerio de La Almudena, ha muerto feliz y “como ha vivido: con sencillez y falta de publicidad”, algo que era un deseo expreso que había dejado escrito.

Según ha señalado su viuda, a Sampedro “le daba pavor el circo mediático en torno a la muerte de los famosos” y por eso dejó escrito que solo debían anunciar su muerte “cuando ya estuviera incinerado”.

Olga Lucas ha explicado que el escritor había asumido con naturalidad la muerte, “dentro de que no le apetecía morirse”. “Decía que tenía miedo a fallar, a no saber hacerlo con dignidad, pero no tenía miedo a morirse”, ha añadido.

Para su viuda, vivir al lado de Sampredro ha sido “vivir al lado de una nube de cariño”. “Ha sido un privilegio estar a su lado”, ha concluido.

Nacido en Barcelona el 1 de febrero de 1917, en 1936 se unió al ejército republicano en la Guerra Civil Española, combatiendo en un batallón anarquista. En 1955 accedió a la cátedra de Estructura Económica, donde permaneció hasta 1969.
A mediados de los 60, en pleno franquismo y ante las destituciones de catedráticos en la universidad española como Aranguren y Tierno Galván, hizo las maletas y se fue a trabajar como profesor visitante en las universidades de Salford y Liverpool. A su regreso a España, pidió una excedencia en la Universidad Complutense y dedicó su tiempo a escribir ‘El caballo desnudo’, una sátira en la que mostró su opinión sobre la situación del país.
Tras su jubilación, Sampedro se dedicó de llenó a las letras. Fueron años en los que escribió ‘La sonrisa etrusca’ (1985), ‘La vieja sirena’ y ‘El amante lesbiano’ (2000), con las que obtuvo el reconocimiento de crítica y público. Desde 1990 fue miembro de la Real Academia Española.

El autor prolífico recibió en 2011 el Premio Nacional de las Letras Españolas, y en 2010 el Consejo de Ministros le otorgó la Orden de las Artes y las Letras de España por su “sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo”.

Además de una decena de obras económicas, publicó las exitosas novelas ‘La sonrisa etrusca’, ‘El río que nos lleva’ (1961), que fue llevada al cine; ‘El amante lesbiano (2000)’, y su último libro fue ‘Reacciona’ (2011).

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