Diego Campeón con el Nápoli

 ts

Por primera vez en 60 años, el Napoli consiguó el Campeonato de Italia. Se celebró en el estadio, en las calles, en los hogares y en cualquier parte del mundo donde vive un napolitano.

Por Ernesto Cherquis Bialo. Notas: Bruno Passarelli

tumblr_lqvdk8q6HC1qfxktp

Diego Campeón con el Nápoli

El partido, una hermosa excusa

tumblr_ljwescDvhn1qfxktp

(…) El pueblo napolitano es creyente pero tremendista. Y fundamentalmente, supersticioso. Nunca las iglesias se vieron tan colmadas como en los últimos tres días. Pero, a la vez, el clima fue creciendo de a poco. Un rayo fatal se oponía a la explosión previa pero, paulatinamente, se fueron soltando. Primero algunos balcones, después algunos frenes, después algunas calles.

El sábado, el pueblo napolitano le había ganado al tremendismo y todo estaba teñido con los colores de su escuadra. Es más: los números de la quiniela respaldaron la unánime idea de que no se podía fallar. El viernes salió el 47 que aquí significa “Il scudetto” (El campeonato) y el sábado salió el 11 que representa a Dios (Maradona, el Dios del fútbol). Esto les costó a los capitalistas una pérdida de once millones de dólares. Pero está visto que aquí todo es posible (…) Sin el fantasma de la fatalidad y habiéndole ganado a la costumbre de no anticiparse, los tifosi del Napoli no dudaron que habrían de asistir al día más glorioso de su historia: el día del scudetto.

tumblr_lj6lx2J1P01qfxktp

La certeza absoluta la tuvieron a la media hora. Tras el gol de Carnevale, después de una fantástica pared con Giordano poniéndole brillante fin a una jugada iniciada por Maradona. Un minuto después de aquel éxtasis, el cartel anuncio el sol de Atalanta contra el Inter. Esto significaba que aún perdiendo, el Napoli era campeón. Y una tarantela cantada por 90.000 gagantas vibrantes así lo remarcaban. “Campioni, campioni, campioni”. El grito contenido durante sesenta años sonaba como una plegaria.

Un hombre genial y motivado se sobreponía a su limitación física y a su cansancio para conducir a todo un equipo. Ese era Maradona. Enfrente, otro argentino, Ramón Díaz, también nos enorgullecía. El peligro para el Napoli sólo pasaba por él. Lo bajaban como podían y tras un foul de Renica al Pelado, vino el empate. Baggio remató el tiro libre en la puerta del área al palo del grandote Garella. El 1-1 enfrío sin preocupar. Eso sí, escuchando el marcador de Atalanta-Inter.

Un solo grito.

tumblr_lltzn0GTR61qfxktp

El segundo tiempo fue aburrido. Con el empate el Napoli era campeón y el Fiorentina se salvaba del descenso alcanzando los 24 puntos que lo alejaban definitivamente del Brescia, Empoli, Ascoli y Atalante, de donde saldrá el segundo descendido junto al Udinese. Los 22 jugadores y hasta el árbitro sólo querían que se llegara al minuto noventa. Y si no, que lo diga Gentile, líbero de Fiorentina, que se la pasaba a su arquero Landucci de cincuenta metros o el propio Renica que, menos exageradamente, hacía lo mismo.

Cuando Pairetto, tras un lateral, pidió el balón y marcó el final, ciento veinte hombres, entre policías y carabinieri, se apostaron en los costados del campo. La invasión tan temida no se produjo. Todo lo contrario: los 86 chicos y 109 fotógrafos se mezclaron con una veintena de dirigentes y los jugadores pudieron abrazarse, acercare a las tribunas para ofrecerle flores y comenzar la vuelta olímpica en dos grupos: uno, encabezado por Garella y Bruscolotti, arrancó por la curva A hacia el palco de honor. Y el otro, liderado por Diego, inició del otro lado hacia el mismo objetivo. Ambos grupos habrían de converger hacia un punto común para unirse y regresar hacia el medio del campo. Allí una enorme bandera italiana los esperaba como símbolo sublime de lo conseguido.

De las cuatro tribunas surgió un último suspiro. Un unánime suspiro que nos sacudió el alma. “Diego, Diego, Diego”. Gritaba solamente eso. Simplemente eso: su nombre.

La ciudad continúa su festejo. Música y estruendo se confunden en un carnaval sin límites. “Diego, Diego, Diego” repica en los oídos y en el alma. Es un pibe de Fiorito, un muchacho de La Paternal, el hijo de la familia que vive en Devoto. Un orgullo argentino. Un conmovedor orgullo argentino.

tumblr_ljjjduk85T1qfxktp

La cumbre de Maradona

El árbitro da la pitada final. El estadio explota. Él pega un salto. Abre los brazos. Gira hasta ponerse de frente al arco que atacaba y corre, corre….Un muchacho con jeans y campera azul deportiva viene hacia él encabezando una maratón desenfrenada. Les gana a todos. Es el hombre a quien él quiero abrazar antes que a nadie. Es su hermano Hugo Hernán, el Turco, y detrás de él, y confundido entre la treintena de festejantes locos, su otro hermano, Lalo. Se abrazan los tres, se besan larga y emocionadamente. Y nadie puede desanudarlos. Allí está el Maradona hombre, el sanguíneo, el cálido y fraternal Diego, más allá del jugador. El Maradona que se siente. Acaba de obtener un nuevo título: campeón italiano con el Nápoli, un club que jamás lo había conseguido en sesenta años de historia.

Este es el hombre que emociona desde la tribuna, el que se seduce con su magia, el marcador de épocas, tal vez uno de los diez hombres más famosos del mundo…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s