Chile, país de “apolíticos”

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No es la política la que vive el descrédito en Chile,  y también en el
mundo. Son los llamados políticos quienes por sus lamentables cometido han
-de algún modo- afectado a esa noble ciencia,  sin la cual sería imposible la
vida en la sociedad humana.

Respeto entonces al arte de gobernar, o conducir los destinos de los seres
humanos organizados en sociedad. Otro asunto es qué política se sigue.
“¿ Qué es tener una política ? Es saber adónde se va, cómo se va, y a qué se
va “.  Así se preguntaba y respondía hace décadas el pedagogo argentino
Luis Reissig. El mismo pensador decía que “un ideal político es indivisible
de una moral política. Política tienen todos. Moral política, no. “.

Es lo que le  hace falta hoy  a quienes dicen hacer oficio político, o
autodenominarse ” servidores públicos “. Pues en verdad habría que decirles que
no se sirvan tanto…

Esas conductas reñidas con la moral pública hace que los ciudadanos se
distancien, rechacen y maldigan de los políticos, y por error -o confusión- de
la política.

El país es hoy una feria electoral.  Los políticos en este período de
decisiones son parte del mercado, pero sin grandes -y en algunos casos
ninguna- idea. Vacíos de proyectos.

Entonces como consecuencia aparecen en escena los “apolíticos ” que en
realidad no son tales. Definirse apolítico es asumir una  conducta que también
es política. No votar en una elección es un legítimo derecho y encierra una
actitud política de rechazo , e inclusive de repugnancia ante los “políticos”, o

ante un sistema social, político y económico injusto.Pero no se diga

que actuar de ese modo es ser apolítico, como suele argumentarse.

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El genial pensador Bertolt Brecht se refirió hace unos años con muy justa
razón al ” Analfabeto político “,diciendo de él que es el peor de todos los
analfabetos,quien es presa de supina ignorancia. Es el que no sabe que
cuando compra sus zapatos,el pan diario,los frijoles paga por esos bienes
precios que se han fijado políticamente.

Sufragar es también un legítimo derecho,es un arma civilizada de las
personas.Pero votar no es suficiente.Los ciudadanos exigen hoy con justa
razón un rol más determinante. Elegir a un parlamentario,alcalde,presidente
o a otros es definir a un mandatario, es decir,a un mandado. Ese mandado si
no lo hace bien, o no cumple lo que dijo debe dejar su cargo y ser
demandado ante la justicia por faltar a la fe pública.También son los
ciudadanos quienes deben definir los salarios de esos servidores públicos.

Cuando eso ocurra…entonces, tal vez… los llamados políticos serán dignos
de crédito, de respeto por los ciudadanos y -también- tal vez … ya no habrá
quienes se digan apolíticos.

Carlos Poblete Avila
Profesor de Estado
Ex dirigente nacional / internacional docente

Fotos de Vivian Maier.

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