Materna. Ignacio Uranga.

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Materna es un duelo. Nace –paradójicamente- con la muerte de la madre. Para Uranga “la muerte de un ser tan próximo a uno conlleva muertes simultáneas, genera una reconfiguración de “lo real”, de eso que te rodea y se torna extremadamente extraño”. El libro es un duelo en ese sentido, pero es también un duelo de lenguaje. Dentro de esas cosas que entran en extrema extrañeza el autor pensó en la lengua materna que le fue dada desde la infancia, en “el lenguaje como marca maternal para siempre”. Esta impresión se ve expresada claramente en uno de los poemas: “voy del betiko al für immer, del pra sempre al oblio: / exmaternado exilio ahora de esta lengua que me habita”.

Materna es una compilación de 63 poemas. En todos ellos hay una presencia fuerte de la muerte que aparece nombrada como “apagón” o “apague”. También  habla reiteradamente de lo “incontrastable”. Aquí Uranga se remite a Freud cuando éste se refirió a la partida definitiva de un ser amado como “intransferible e incontrastable”. El reconocido poeta argentino Juan Gelman (Premio Cervantes 2007), da inicio a la páginas de este libro con un prólogo en el que descubre el estilo y la sensibilidad del autor, y revela su admiración y empatía. “Uranga inaugura un camino inédito en la poesía de nuestro tiempo” dice “bebe de poetas griegos y romanos de la antigüedad y les da un significado otro”.

El final de los poemas en Materna se hacen esperar, pues para este poeta es en los versos largos donde más se puede trabajar la estructura rítmica.

Materna se presentará el día 6 de diciembre en la FIL de Guadalajara.

“tal cual Ophélia sobre calmas aguas en el río negro /  en que flota hundida en sueños para siempre Ophélia / blanca, tan blancamente lenta como un lirio pasa / blanca, tan blancamente lenta como el lirio blanco / pasa Ophélia y flota para siempre hundida en sueños”

Ignacio Uranga nació en Bahía Blanca (Argentina) en 1982. Desde pequeño demostró un interés profundo por la escritura. Se licenció en Letras en la Universidad Nacional del Sur. Es también autor de los libros El ella real (Argentina, 2009), a-letheia/ramalaje (obra seleccionada en la Convocatoria Nacional Ediciones en Danza 2012, Argentina) y ramalaje (Perú, 2013). Varios de sus poemas han sido publicados en reconocidas revistas literarias como Nayagua ySibila. Un adelanto del libro inédito, al grave aparecer de lo que ser ahí, fue incluido en la revista Casa de las Américas de Cuba. Uranga fue traducido al inglés por Michelle Gil-Montero para la revista Review: Literatura and Arts of the Americas. Actualmente forma parte del consejo directivo de la revista Paradoja y es colaborador del Periódico de Poesía de la UNAM (México) y del suplemento cultural Ñ (Argentina).

http://alertaperiodistica.mx/breves-literarias-materna.html

Dos poemas:

Si hubiéramos al menos ayer asumido que
no es que fuera el desencuentro de las partes
las nuestras, en sí desmedido sino que guardaba
la proporción posible, pero en relación a hechos
en tiempo y espacio alejados del vínculo, el nues-
tro: no hubiera venido, entonces, después de quince
o veinte años, a dar con esta imagen que logra hacer
que entienda el por qué de la mínima esfera desde
la que es ordenado el diseño previo al armado: dieci-
siete árboles en relación de profundidad, nomás que
pasto a cada lado: imaginaria al medio de esta lámina
una línea, vos del lado izquierdo, simbólicamente el
corazón entonces, al otro lado ella, de un tono que no
coincide con el de otro tiempo: vi el rojo casi negro
esta misma tarde, de la sangre bajando por las piernas
a fuerza de golpe, anunciando terminado el embarazo
y una mujer, por el oro, de la edad tercera, en el suelo
jurado con amor hace años, madre de dios, ante el altar:
vine a comprender también el estatuto azulado que
adquieren las cosas a lo lejos: no vi la imaginaria, y
es que hay, sí, la tal línea, pero doble, paralela y con
andenes: si hubiera al menos estado a nuestro alcance
asumir las dimensiones propias de la historia, o bien
que irreparablemente fuimos un fracaso, pero bello
al fin: seríamos dos en este cuadro, probablemente
hundidos en una intermitencia, y no tan sola vos ahí
hacia lo que, fundido con lo azul, pareciera algo como
una cumbre: vos marchando, Caroline, hacia donde fuga
el paisaje, donde cerro, pino y piedra, sin solución de
continuidad, se ven, sin embargo, a misma altura, juntos
//
un coral de arrecife en el miocardio, quie-
bra mi corazón mío, el tuyo es lejos, fuera
del cauce natural de las crestas por la luna:
estúpida luna tuya empolvada sobre el vidrio:
autoexitada en respiros fraccionados, picaste
ese cielo a vaciar implorado por Auden, ingrato
Wystan Hugh: qué hará la infancia acaso sin
luceros: mínimos detalles del amor arrastran
ya no correspondido al sinsentido: en tal pena
quien ruegos hizo al éter abisal envolviéranle
sus bellos y no menos útiles fulgores de ritmo
circadiano, no pensó, no pudo, el frástico “para
siempre”: desmonta sol y mar la escuela literaria
perdidos ejes cardinales, implora masiva la tala:
hubo acá el tamborileo sordo, la exhumación en
pleno duelo tras errores y remedos: importaron
nada en absoluto los aviones ni pensamos escribir
mensajes en lo alto habiendo visto, no de lejos un
tan impersonal black out level one, intempestivo
salir de los obreros y empresarios que evalúan el
petro-dólar cada instante, sino el súbito apagón
de lo que fue también mi norte-sur, doble tajo
oscuro de noche, Materna, hoy, abierto del alma
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