El amor no es la ostia

Por Roberto Gallego desde Madrid

EL AMOR NO ES LA OSTIA

Borges siempre con su humor tan ácido y sutil se burlaba del Diccionario de la Real Academia señalando que ”cada nueva edición hace añorar a la anterior” y no le faltaba razón. Pero en la versión vigésimo tercera, la que saldrá para el año 2014, todo hace esperar un atisbo de luz lleno de igualdad que alejará un poco -que falta nos hace- a ese fantasma oscuro que hace del hombre un macho protector sabelotodo y a la mujer una pobre hembra indefensa.

Entre las casi cinco mil nuevas entradas que recogerá el nuevo Diccionario se incorporarán enmiendas en los nombres de profesiones o actividades que desempeñen mujeres.

Pedro Álvarez de Miranda, catedrático de la Lengua Española, argumenta que si la sociedad cambia y pasa a ser menos machista el Diccionario debe cambiar; yo diría que el Diccionario debe cambiar para hacer de la sociedad un lugar menos machista. Pero modernizarse cuesta -para algunos conservadores más que a otros- y así es muy complicado caminar hacia un mismo objetivo si lo que se hace es dar un paso para adelante y dos hacia atrás.

El siglo XX que fue el siglo en el que se consagraron los derechos de la mujer como pilar básico de las sociedades modernas, fue cuando el Diccionario incorporó acepciones que proclamaron el sometimiento de las mujeres con términos como babosear”obsequiar a una mujer con exceso” o huérfano ”dicho de una persona de menor edad: a quien se le han muerto el padre y la madre o uno de los dos, especialmente el padre”. Resulta muy curioso que se introduzca en pleno siglo XX este término cuando en la versión de 1925, huérfano es definido como ”la persona que ya no tiene padre, o madre, o le falta uno y otro”.

Llámenme incrédulo señores catedráticos, pero creo en la absoluta intencionalidad de vuestro (nuestro) Diccionario y en la finalidad de sus definiciones. La lengua corre libre de barrio en barrio mientras algunos tradicionalistas os empeñáis en encorsetarla y encerrarla en una jaula de cristal.

Porque sumando casualidades me encuentro con otra no menos llamativa. En 1925 el término médica se definía como ”mujer que se halla legalmente autorizada para profesar y ejercer la medicina”, se destierra este vocablo, y no es hasta las ediciones posteriores de 2001 cuando se vuelve a introducir. Lo dicho, es muy complicado alcanzar el horizonte si se da un paso para adelante y dos hacia atrás. Y qué decir de términos como periquear ”disfrutar la mujer de excesiva libertad” o gozar”conocer carnalmente a una mujer”.

El Diccionario es un asunto serio, las definiciones son un asunto serio, cualquier síntoma de desigualdad es un asunto serio. Porque babosear no es obsequiar a una mujer con exceso; porque huérfano no es una persona a la que le falta el padre o la madre, especialmente el padre; porque médica no es nada más sencillo que una mujer que ejerce la medicina; porque la mujer noperiquea ni disfruta de una excesiva libertad y porque gozar no es conocer carnalmente a una mujer.

Llamemos a las cosas por su nombre porque la violencia de género es una epidemia que se lleva a miles de personas cada año. Porque las palabras son importantes. Porque el amor no es la ostia.

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