Alejandro Zambra

“Este gobierno de Piñera ha sido una antología de mediocridades, cuando no de bajezas”

zambra1

Por Gonzalo Robles Fantini. Fotos de María Eugenia Lagunas Periale.

 “Al final ella muere y él se queda solo, aunque en realidad se había quedado solo varios años antes de la muerte de ella, de Emilia”. Con esta oración comienza la novela Bonsái, y es también el inicio del escritor chileno Alejandro Zambra (1975) en la narrativa, empresa en la cual en poco tiempo ha alcanzado un sitial de reconocimiento y múltiples lectores. Si bien su debut en literatura fue en poesía, con Bahía Inútil, y le siguió otro libro en el mismo género –Mudanza-. a nivel masivo se le conoce más por su prosa. Él mismo declararía que, en comparación con amigos poetas, consideraba sus versos de una calidad insuficiente.

En la primera novela abordó el tema del amor, en términos generales, pero toca múltiples temáticas sobre la base de la historia de Julio y Emilia, dos estudiantes de literatura que mantienen una relación de pareja y se deleitan por las noches, antes de follar, leyendo recostados en voz alta a Mishima, Perec, Onetti, Carver, a los poetas Tomas Tranströmer y Armando Uribe, entre muchas lecturas exquisitas, hasta llegar a fragmentos de Émile Cioran y Nietzsche. Jóvenes que fuman eternamente, que comparten verdades y se lo cuentan todo, aficionados a “encerrarse en la violenta complacencia de los que se creen mejores, más puros que el resto, que ese grupo inmenso y despreciable que se llama el resto”, al punto que durante un tiempo consiguieron fundirse en una especie de bulto.

Libro lleno de citas y referencias literarias, con una estructura innovadora y sugerentes imágenes, de un estilo minimalista que persiste en su obra posterior. Julio empieza a escribirse a sí mismo, a partir de un falso trabajo de trascribir el manuscrito de una novela de un connotado escritor chileno narra su historia junto a Emilia, la cual titula “Bonsái”, para luego decepcionarse de la literatura y decidir encerrarse en su cuarto a observar el crecimiento de un bonsái en vez de cultivar una carrera de escritor.

zambra2

Metaliteratura que repite en sus siguientes entregas, siempre adoptando estructuras de narración originales. En “La vida privada de los árboles” reflexiona sobre la paternidad que le corresponde a una generación que desconfía de la paternidad, de la familia, y del amor. Y aborda el tema, también, de la medianía, la eterna mediocridad que padecemos los chilenos.

Pero además de poeta y narrador, Zambra es crítico y ensayista literario. Una obra no menor de su autoría es la compilación de críticas y ensayos No leer, en la que trabajó junto al editor Andrés Anwandter. Sus impresiones, constantes literarias, gustos, y obsesiones son abordados con claridad agregando una opinión independiente.

Ahora, los matices biográficos afloran con la novela Formas de volver a casa, donde reflexiona sobre su generación -una generación de “personajes secundarios”-, y la diferencia con la de sus padres: la literatura de los hijos, las secuelas de un grupo humano educado en dictadura, y el descreimiento posterior que complicó sus vidas de adultos.

En diciembre del año pasado publicó Mis documentos, esta vez incursionando en el cuento, también con muchas referencias biográficas, libro que él declara es una prolongación de sus novelas, pero también la negación.

Alejandro Zambra fue seleccionado el 2007 por el Hay Festival y Bogotá Capital Mundial del Libro como uno de los 39 escritores latinoamericanos menores de 39 años más importantes y elegido el año 2010, por la revista británica Granta, entre los 22 mejores escritores de lengua española menores de 35 años.

zambra3

– En tu libro Formas de volver a casa, planteas que tu generación es, en relación a los padres, de personajes secundarios; que mientras los padres buscaban muertos o desaparecidos, los sujetos de tu generación se dedicaban a jugar a la pelota en la calle o a buscar gatitos perdidos. ¿Consideras que tu generación se define como castrada, en términos emocionales, y has podido reivindicar esta merma generacional a través de la literatura?

– En parte sí, pero no me interesan, en este punto, las respuestas tajantes, las generalizaciones. Pienso que el arte, en general, ha cumplido una función reconstitutiva, por así decirlo, pero no generalizaría la experiencia. Creo que un tema importante para nuestra generación ha sido decidir si hablamos en singular o en plural. Quizás es así para todas las generaciones, pero para la nuestra ese dilema ha estado más presente. También mi generación vivió el amor o la idea de familia de forma distinta a la de nuestros padres.

– En esta misma novela abordas el tema de la dificultad de encuentro entre los sectores sociales chilenos por el trauma post dictatorial. ¿Qué opinión te merece la conmemoración de los 40 años del Golpe de Estado, ocurrida hace pocos meses, y las expresiones mediáticas del mismo?

– Me parece natural, la verdad. Ese programa de imágenes prohibidas, por ejemplo: ya había visto casi todas esas imágenes, pero es verdad que no habían sido presentadas así masivamente, “legalizadas” por la televisión. Todo suena tardío y a veces impostado pero creo que la televisión hizo bien asumiendo por primera vez el tema y que a veces estuvo a la altura, como sucedió con la miniserie Ecos del desierto.

– Una virtud que aprecio en tus novelas es la original y compleja estructura con la que organizas los hechos y el desenvolvimiento de los personajes. En La vida privada de los árboles, la acción transcurre hasta que amanezca o regrese la esposa del protagonista (como una advertencia al lector), y en Formas de volver a casa, un escritor y profesor de literatura recuerda su infancia y escribe una novela sobre estos temas, a la vez que la acción trascurre, en forma paralela, en su vida de adulto. ¿Consideras que, en general, los narradores chilenos emplean innovadoras estructuras narrativas o, más bien, tienen una concepción muy canónica de este aspecto de la novela?

– Yo pienso que hay de todo. A mí no me interesa la innovación por la innovación. Lo que intento es encontrar un modo de decir, que en cada caso es necesariamente distinto. En la literatura chilena pienso que la poesía ha multiplicado las formas una y otra vez, pero también la narrativa, desde Juan Emar hasta Diamela Eltit, Pedro Lemebel o Marcelo Mellado.

– En La vida privada de los árboles uno de los tópicos tratados es el rasgo de mediocridad de la idiosincrasia chilena. El protagonista imparte clases de poesía italiana en la Universidad y, si bien ha leído a Pasolini, Pavese y Ungaretti, lo ha hecho en español, y del idioma italiano prácticamente no sabe nada. Pero no le preocupa, pues encuentra que Chile está lleno de dentistas que no saben sacar una muela, profesores de inglés que no saben inglés, etc. ¿Consideras que esta mediocridad alcanza ribetes nacionales, como el mundo de los políticos y las autoridades?

– Bueno, me la pones en bandeja, porque este gobierno de Piñera ha sido una antología de mediocridades, cuando no de bajezas. Pero no estaba pensando en ellos, desde luego, cuando escribí esa novela.

zambra4

Rodrigo Rey Rosa y Alejandro Zambra

– En Formas de volver a casa el protagonista se ha independizado muy joven de sus padres, pues desde adolescente aspiraba a lograr cuanto antes una “vida sin padres”. ¿Cómo evalúas la paternidad que se da hoy en día, la de gente de tu edad como padres?

– Ese es un tema largo y que me interesa mucho. No lo tengo resuelto, pero pienso constantemente en nosotros como padres y La vida privada de los árboles es sobre eso, tal como algunos cuentos de Mis documentos. Lo primero sería decir que desconfiábamos de la paternidad, de la familia y del amor, y que criar ha sido, en buena medida, exponer esos prejuicios y tratar de comprender realmente quiénes somos. Es difícil criar sin Dios, por ejemplo, pero hemos criado sin Dios. Era fácil para nuestros padres presionarnos para que comiéramos la comida. Pero ahora hasta los niños saben que Dios no los está mirando…

– También en Formas de volver a casa el protagonista discute con su madre porque ésta se sintió identificada con una novela de Carla Guelfenbein, a lo que el hijo le pregunta cómo se puede identificar con una historia y personaje de otra clase social. ¿Consideras que hay una preferencia en tus lectores y adherentes literarios en la que priman factores socioeconómicos y culturales, por sobre el gusto estético?

– No tengo idea. Supongo que no. Escribo sobre gente común y corriente, sobre una cierta clase media, pero no me siento portavoz de nada ni de nadie.

– En “No leer” dejas en claro que no se debe restringir el lector ni el estudioso de literatura con tanto rigor a los cánones literarios tradicionales, y ejemplificas con Lumpérica o con novelas escritas “para abajo” (como poemas), tales como Spoon River, de Edgar Lee Masters. ¿Consideras que la crítica especializada chilena tiene esa flexibilidad a la hora de evaluar obras literarias recientes?

– Alguna sí, otra no. Pero ahora mucho más que antes, me parece, porque ya es infrecuente encontrarse con perspectivas demasiado clasicistas. La crítica ha asumido cierta difuminación de las fronteras.

– ¿Cómo valoras tu reciente libro Mis documentos en relación a tus publicaciones anteriores? ¿Cuál es la diferencia en este sentido?

– No sé muy bien cuál es esa diferencia. Hay relatos como Vida de familia donde comparecen todos los temas de mis libros anteriores, creo yo. El libro entero es una prolongación de las novelas, pero también su negación, en cierto modo. Pienso que cada libro cumple esa doble función de confirmar y sustituir o borrar. Lo único seguro es que soy la persona menos indicada para contestar esa pregunta.

Anuncios

Una respuesta a “Alejandro Zambra

  1. Reblogueó esto en Comunicaciones y Reseñas memoriay comentado:
    – En tu libro Formas de volver a casa, planteas que tu generación es, en relación a los padres, de personajes secundarios; que mientras los padres buscaban muertos o desaparecidos, los sujetos de tu generación se dedicaban a jugar a la pelota en la calle o a buscar gatitos perdidos. ¿Consideras que tu generación se define como castrada, en términos emocionales, y has podido reivindicar esta merma generacional a través de la literatura?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s