Alemania- Chile

Alemania tuvo suerte; Chile fútbol.

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Extrañeza es seguramente lo que sintieron muchos hinchas al saber que Felipe Gutiérrez y el Gato Silva iban de titulares nada menos que ante Alemania. ¿Y Valdivia? ¿Y Carmona? ¿Y Matías Fernández?
Sampaoli ideaba un equipo extraño con Silva de último hombre. Pocos entendían que Gutiérrez -un completo suplente, ahora titular- dejaba el mediocampo y retrocedía a la izquierda para ayudarle a Beasejour. Los primeros minutos el esquema no daba frutos, las piezas no encajaban. Ozil y Goetze iban triangulando dejando ver los forados de una defensa chilena que resistía a duras penas los tibios embates germanos. Pero eso sólo duró hasta que Sánchez y Vidal tomaron el balón e hicieron jugar a Islas por la derecha, a Eduardo Vargas por el centro y al moreno Beasejour por la izquierda. Chile, los primeros quince minutos, emparejaba las acciones. Y con coraje se atrevía. Ya le había perdido el respeto a los defensas teutones que se veían lentos. Charles Aranguiz no aparecía aún, pero sólo faltaba que tocara un par de balones para ponerse a tono. El pressing chileno daba efecto hasta que llegó un precioso armado entre los volantes alemanes, la poca ubicación de Silva, y el gol de Goetze. Con los alemanes no hay que descuidarse. Te adormecen y te matan. Aún así era demasiado premio para tan poco esfuerzo de los teutones. El fútbol es inexplicable. No había que lamentarse. El partido estaba disputado y con un poco de suerte el empate estaba a la vuelta de la esquina. Chile concentró los ataques por la derecha, islas subía por la banda juntándose con Alexis. Aranguiz despertó y Vargas confirmó que Boateng y Mertesacker eran grandes pero chuzos. Pared tras pared Chile se acercaba a la portería de Neuer, sin duda el mejor arquero del mundo. Lahm trataba de ordenar su defensa pero era imposible y Jansen pensó al ser reemplazado que su lesión lo había salvado de pasar una vergüenza ante un Alexis que con sus cachañas entusiasmaba a los miles de hinchas chilenos que se habían desplazado desde diversos países de Europa hasta Stuttgart. La marea roja confiaba en esos muchachos venidos desde las comunas más humildes y que han triunfado a punta de esfuerzo. Un tiro de esquina para Chile y Vidal conecta de cabeza. La pelota baja y milagrosamente Lahm salva en la línea. El empate está al alcance de la mano.

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Ozil -durante largos pasajes- sigue la pelota con la vista pero no la tiene. Klose es un fantasma, lento e ingenuo. Schwansteiger venía saliendo de una larga lesión y se veía pesado como un Panzer. Aún así los hinchas chilenos se preguntaban el por qué de Sampaoli para poner a Felipe Gutiérrez que perdía balones y se advertía demasiado frío. Vidal vuelve a tener una inmejorable ocasión y su remate se va sin potencia a las manos de Neuer. El gol está cerca y el entrenador alemán, Joachin Low, comienza a ponerse nervioso ante los regates de Alexis y la imposibilidad de quitarle el balón.

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Sánchez anda en bicicleta y la defensa alemana a pie y con una carga tan pesada que apenas pueden moverse. Poco a poco el “vamos chilenos” comienza a escucharse en el Mercedes Benz Arena ante el justificado silencio de la hinchada germana. El árbitro decreta el fin del primer tiempo. Chile juega de igual con los campeones mundiales del 54, 74 y 90. Chile sabe que puede. Chile hace rato que se cree el cuento.

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Ni Wagner, ni Goethe, ni Beckembauer

La hinchada chilena espera para el segundo tiempo la entrada de Jorge Valdivia pero Sampaoli desestima al “Mago”. Fiel a sus conceptos sigue con el extraño esquema táctico. Los jugadores salen a la cancha. En el punto central Sánchez y Vargas ríen como dos niños. Bromean junto a Vidal. ¿Nervios? ¿Tensión? Para nada. Chile tiene jugadores en los mejores equipos del mundo y ellos confían en su talento. Lejanos quedaron los días en que miraban con asombro a los cracks de los equipos rivales. Ahora ellos son los cracks, y no de Colo Colo o la U; si no del Barcelona o la Juventus. Chile miró con el respeto que se merecen los alemanes pero en ciertos momentos, de casi el segundo tiempo, les pintó la cara. Que gusto ver jugar así a la roja. Que bien les hace a las nuevas generaciones la actitud de jugadores con personalidad y coraje. Son un verdadero ejemplo. Alemania llegó en contadas ocasiones y Joachin Low se ponía de todos colores al ver la magra actuación de sus dirigidos. Chile los pasó por alto y en el banco chileno se advertía un Jorge Valdivia que deseaba entrar lo más pronto posible. Sin embargo, un Sampaoli inmutable esperaba un poco más buscando que los que estaban en cancha dieran su último esfuerzo. Hasta que no pudo más y Valdivia ingresó. Primeros minutos en cancha y se despacha dos pases gol en profundidad que tristemente no prosperaron. Vargas estrella un balón en el travesaño. Sánchez se colaba por todos lados. Chile se atreve de media distancia pero no acierta. Al otro lado sólo Schurle intenta desmarcarse pero Gary Medel está impasable. Johny Herrera salvo un par de buenas tapadas -y en el gol de Goetze donde no tuvo nada que hacer- es mero espectador. Todo se concentra en el área germana. Ingresa Matías Fernández y Chile sigue tratando de derribar la barrera teutona que hace agua y parece desmoronarse. Sin embargo Chile falla en el finiquito. Se siente la ausencia de un nueve de área y Sampaoli hace entrar a Pinilla faltando minutos. Todo es en vano. El partido termina uno a cero a favor de Alemania pero cómo hemos perdido? No hemos perdido ratoneando con ocho defensas. Hemos perdido dándole un baile de cueca a los alemanes en Stuttgart. Ilógicamente hemos perdido pero hemos ganado. Chile tiene armas para jugar con cualquiera de igual a igual y ojo que España y Holanda no son ni la sombra de los planteles del mundial de Sudáfrica.

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Un par de ases

Vidal y Sánchez. Cuánto dependemos de ambos? Pues mucho. Son dos jugadores que contagian buen fútbol y vértigo. Chile a cincuenta kilómetros por hora no pasa de ser un buen equipo; pero a noventa kilómetros recupera muy rápido el balón. Vidal y Sánchez en eso son fundamentales. Y después lo administra en velocidad con toques que dejan flancos libres en las defensas mal organizadas. Otra cosa: Vidal y Sánchez tienen gol y tal vez por eso Sampaoli no ha buscado un nueve de área. Se ha confiado en ambos y cuando no han marcado ha sido Vargas o incluso Paredes quienes lo han hecho. Sin embargo Chile depende mucho del Niño Maravilla o del guerrero de la Juventus. Y eso es para preocuparse ante la falta de uno de ellos. Por otro lado Valdivia tiene fútbol y en buena condición física asegura 4 ó 5 pases gol por partido. Pero debe llegar en buena forma. En eso está. Frente a defensas cerradas como la alemana demostró que puede ser fundamental. Chile tiene excelentes posibilidades en tierras cariocas. Chile tiene fútbol. La tarea no es fácil pero es para ilusionarse. Realmente todos estamos ilusionados con la roja.

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2 Respuestas a “Alemania- Chile

  1. Muy bonito todo, pero perdieron y en el fútbol se gana con goles, no con lindas coreografías y buenas intenciones. Si no se meten goles, no pasa nada. El resto es puro bla bla bla.

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