Nibaldo Fabrizzio Mosciatti

Un giornalista de apellido italiano

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A lo lejos la gente grita y, mientras la intensidad del sonido aumenta, la nube de polvo se acerca. Es una  tormenta café. Hay disparos, alguien llora y los gritos llegan hasta el final de aquella ciudad. La multitud se acerca arrastrando esa nube tóxica de muerte. Todo es caótico; salvo en un cercano y descolorido café donde un tipo toma un jugo con la tranquilidad del turista que disfruta un cappuccino en Vía Véneto. Levanta el vaso y bebe el líquido que ingresa a su organismo haciendo un extraño recorrido. Es justo en ese momento que la multitud pasa corriendo frente al bar. El polvo ingresa al local, pero inexplicablemente no logra ni siquiera rozar al tipo. Las partículas rehúyen el contacto.
Suena una música extraña y el sonido es tan delicado, tan deliciosamente ideal. El hombre se pone en pie y los sonidos se diluye… Es un periodista. Alguien que perfectamente se podría llamar Nibaldo Fabrizzio Mosciatti Olivieri, un tipo de cincuenta y tantos años, alguien que estudió periodismo en la Católica y se inició como editor de política en Apsi (febrero del 86 hasta diciembre del 90), màs tarde pasó a radio Chilena, y luego a El Mirador -donde era uno de los líderes-. Alguien que viene de una familia de periodistas penquistas –no pencas- que  inauguraron la radio Bío Bío en Santiago (por aquel entonces su tercer “hijo” después de las emisoras del mismo nombre en Concepción y Osorno). Mosciatti, además, hizo crítica de fútbol en Plaza Italia del ex canal Rock and Pop.
De mediana estatura, más joven que en la TV, de ojos claros, y con una calvicie prominente -alguno dijo que tiene la “chasquilla más heroica de la TV”-. Nibaldo no tiene ningún pelo en la lengua para decir lo que piensa y en lo que cree.
Amanece en Santiago y a Mosciatti no le gusta la película que dan en la televisión.

– Usted conformó el primer equipo de El Mirador lo que le permitió viajar mucho, por Europa sobre todo, ¿llegó a formarse una opinión de cómo ve el resto del mundo a nuestro país?
– No sé si viajé tanto. Chile no es un país del cual se preocupen mucho. Es un país que no está en los medios Es reconocido desde el gobierno militar, por ser donde estaba Pinochet, una figura remarcada. Claro, se habla del proceso de democratización, y la cosa económica es algo que se reconoce afuera. No te digo toda la gente. Hay muchos que ni se enteran, pero los que más saben pueden llegar a ese nivel de complejidad de conocimiento.

– ¿Entonces el fenómeno del Jaguar sería algo sobredimensionado?
– No, no como el Jaguar. A ver,  por decirte algo: Hay un restaurante en Bellavista de una pareja francesa y ellos dijeron “Ya, ¿dónde nos vamos?”. Pensaron en África del Sur, Australia y América Latina. Descartaron África del Sur por razones de estabilidad política, Australia no sé por qué. Escogieron América Latina, y Chile porque era el país que garantizaba estabilidad por razones de seguridad política y económica. Creo que Chile, para la gente que más se interesa, tiene la imagen de estabilidad, con una economía equilibrada. Eso no significa que sea una economía de la que estén disfrutando todos los ciudadanos; no: una economía estable, seria.

-¿Usted cree que el periodismo estaría cumpliendo su rol fiscalizador en la sociedad? ¿O las gerencias comerciales presionarían para que no se traten algunos temas ante la posibilidad de perder propaganda?
– Yo no entiendo el periodismo si no tiene una parte fiscalizadora, o de denuncia. Pero no una denuncia por sí mismo, sino de denuncia en el pensar qué le interesa a la gente. Cuando los medios dejan de pensar en su público se pueden convertir en cualquier cosa. Ahora, en cuanto a las presiones de las áreas comerciales…  Por ejemplo esta radio no tiene ligazón con nada, ni con grupo económico, ni con partidos políticos, ni con la Iglesia. Es una radio donde yo me siento muy cómodo porque objetivamente es muy independiente. Pero me imagino que cuando tú sabes que estás tratando una noticia que puede afectar algún tipo de avisador serás más precavido para que estén las dos partes. Es algo que yo siempre exijo, algo que viene del periodismo norteamericano. Si tú tienes una denuncia tratar de tener siempre la otra parte; aunque no te contesten. Pero esa gestión tienes que hacerla.

– Los Mosciatti son de Concepción, tienen una radio en Osorno y muchas otras en todo Chile. ¿Cómo ves el periodismo en regiones?
– A ver, yo salí del colegio y me vine a Santiago. La mitad de mi vida la he vivido acá en Santiago A mí me interesa mucho lo del periodismo regional. Creo que el periodismo regional atraviesa por dificultades objetivas que es el tema del avisaje, Y el tema de la competencia de los grandes conglomerados, pero tiene una ventaja que es la identidad regional. Por eso la cadena Bío Bío no transmite con repetidoras. Esas radios expresan un sentimiento, un anhelo, las rabias, las denuncias de la gente de cada lugar. Si uno analiza la historia de Chile desde comienzos de siglo, la cantidad de medios que habían, algunos de muy escasa duración. Pero sería increíble decir que en Arauco hubo un diario. Lo mismo en Coronel y Lota. Diarios que no te digo que salían todos los días, pero en todos esos pueblos hubo medios de comunicación porque la gente no tenía acceso a estos medios nacionales, y había que expresar la inquietud de estos lugares. Tal vez el tema del ajuste económico va a ser lento y dure. Pero no me imagino un país, con la geografía y la diversidad que hay entre las comunidades, que prescienda de sus medios de comunicación. Además la gente quiere escucharse, saber básicamente lo que está pasando al  lado. Lo que pasa es que el centralismo en términos prácticos no se da sólo en concentración de población, económica, industrial, de medios de comunicación; si no también el centralismo es ideológico, ese es
deparante de la vida. Y así es muy difícil encontrar cosas afuera, las dificultades son enormes.

– Y al tema de los grandes consorcios periodísticos, ya sea en el norte como en el sur, ¿Qué valor le da?
– Esas cadenas finalmente tratan de tener sellos locales. Lo que se nota más perversamente es en las radios Cuando tú tienes una misma onda desde Santiago hasta Punta Arenas, y a Arica por el norte… Un verano. reporteando por El Mirador en el altiplano estaban dando la restricción vehicular y que había un taco no sé dónde algo insólito.
Pero son opciones, tampoco tienes que ilegitimizar eso. Allá hay comunidades pequeñas y si colocas una radio cómo la haces subsistir? con poblados de mil personas por acá, quinientas por allá.

Giornalisti Schifosi

-Pasemos al tema de las Universidades. Usted hizo clases, ¿Cuáles serían los aspectos positivos qué entregan las nuevas generaciones de periodistas que egresan día a día?
– Las ganas. Y nada más.

-¿Por qué nada más?
– Yo soy muy crítico de las nuevas generaciones de periodistas. Hice clases y me aburrí. Tú te encuentras con cursos de 40 personas y donde sólo hay cinco alumnos que están con mística. Siento que las escuelas de periodismo lo que logran es desmotivar a la gente. Por su mala calidad. Las escuelas de periodismo en un 90% son todas malas. En un 10% salvan, pero muy mediocre. Son malas porque no tienen identidad formativa. Están  muy pensadas en periodistas transmisores de noticias, pero que no reflexionan. La primera clase que yo hice para alumnos de quinto año, un taller de escritura, llegó menos de la mitad de la gente: es un hábito que se estudia poco en la universidad. Pregunté quienes habían hecho la práctica, trabajado en medios, como siete. A los doce Íes pregunté quienes querían ser periodistas, cuatro me respondieron afirmativamente. Tú comprenderás que eso es raro. Si tú preguntas en Ingeniería te aseguró que el 90% quieren ser ingenieros y los médicos para qué decir. Periodismo es una carrera muy de moda, que tiene un exceso de ofertas, de escuelas, y donde encuentras mucha gente que se desmotiva muy fácilmente. Va en segundo año, está ahí, quiere seguir ahí; pero hay poca vocación y eso tiene que ver con la realidad del periodismo nacional. Yo creo que estamos viviendo -y yo no llevo
mucho: estoy ejerciendo desde el 83- uno de los peores momentos del periodismo nacional, uno de los más grises. Sin duda. Antes se hacía un periodismo de trinchera, a dos bandas, pero era eso finalmente. Ahora es un periodismo sin investigación, sin juicio crítico. Y con poco reporteo. Te encuentras con muchos periodistas que no quieren reportear. Eso me parece insólito. Es como si tú quieras ser mecánico y no apretar tuercas. La profesión se ha deformado… la profesión digo, hasta el momento es un oficio. Muchos creen que pueden estar sentados entrevistando gente importante. Hay también una suerte de arrogancia, porque, mira. el periodismo es una profesión muy miserable, en el sentido de que tienes que compartir de la noche a la mañana con la gloria y con el crimen. Tienes que tener la vocación en el sentido de lo que estás haciendo no es para ti, es para la gente. Creo que no hay pocos periodistas que hacen de su carrera una cosa personal, donde está metido el ego y la vanidad- que es algo insustancial-  y que hace dejar de pensar en la gente, en el público. Si al final tú eres un pequeño detective que indaga cosas, pero lo importante es cómo haces que esas cosas lleguen a la gente.

-Volviendo al tema de las universidades ¿ no cree que algunas universidades juegan con los sueños de los  jóvenes al lanzarlos a un mercado saturado de profesionales en carreras como periodismo, leyes, psicología- o ingeniería?
– Sí, pero no sé si es un tema de las universidades. Mientras existe libre mercado eso es licito. Y no sé si juegan con los sueños, ellos están haciendo un negocio, y en todo negocio se juega con los sueños de toda la gente. Le venden una baratija en la esquina y la gente cree que es una caja de herramientas por 300 pesos Y ellos creen que esas herramientas les van a servir. Claro, a la tercera vuelta ya se va a empezar a desarmar.

-Pero ¿tiene algún juicio ético?
– Me parece mal en el sentido que es penoso para los alumnos que entran, que son engañados, aunque ellos saben en lo que están. Los alumnos tampoco son tan inocentes. Pero no hay otras alternativas. Sin embargo tú pasando por una mala escuela puedes ser un gran periodista. Está el cuento del oficio, de la practica. Básicamente de la vocación, y dimensionar que esta es una profesión mal pagada, que requiere mucho sacrificio, y que como cualquier otra tiene rutinas lateras. Lamentablemente mucha gente que entra a estudiar periodismo ingresa casi con el encandilamiento del rollo de ser estrella, de ser conocida. Salir de la U y estar en un estelar de TV. Sale un porcentaje alto queriendo hacer televisión. ¡Ojo! Y dicen que quieren hacer televisión; no quieren hacer periodismo en televisión. No me parece menor el alcance. Y eso está reservado para muy pocos Se requiere trayectoria, esfuerzo, y no todos pueden llegar. Como ahora: hay más escuelas y hay un índice mayor de quienes no quieren ni reportear. Y el reporteo es básico.

II Washington Post, TVN, Internet e il calcio

-Ben Bradlee, ex director del Washington Post, decía que actualmente hay buenos diarios y otros que son una mugre. No hay puntos intermedios: Periodismo serio y sensacionalismo a ultranza ¿Qué le parece la información llevándola al ámbito nacional?
– Creo que acá no existen diarios sensacionalistas como se conocen en Europa. Hay diarios de titulares como La Cuarta, pero yo no diría que es un diario “sen-sa-cio-na-lis-ta”, para el espectro chileno lo puede ser peor.
Es lo que pasa en TV: hay programas buenos y malos. Yo no sé si es así. Hay programas con rating y sin rating, todo ello en la medida que la exigencia periodística te obliga a tener empresas rentables. Entonces tú te encuentras con muchas concesiones al rating, a la audiencia, o al tiraje. A mi lo que molesta es que haya cosas que se disfracen de periodísticas cuando no lo son, que vendas cosas que en realidad son truculencias o magazine por periodismo Es como los periodistas que pasan a ser relacionadores públicos, es lícito que lo hagan, pero que no me vengan a decir que eso es periodismo. No me digan que pasa a ser una rama del periodismo, esa cuestión no existe.

-¿Crees que el people meter, y el hecho de que a TVN se le exijan virtudes de canal público, pero otorgándole un status equivalente a los privados para su financiamiento, han mermado los espacios de mayor contenido en el canal?
– Claro, pero esa es una cosa que cruza todo el canal. Ahí hay mucha gente que tiene una vocación increíble. experiencia, calidad y capacidad. Y no estoy hablando de las figuras necesariamente, bueno ellos también. Estoy hablando de los técnicos, de los tramoyistas, de la gente que trabaja en la edición que es esespectaqcular Bueno esa gente tiene una gran vocación, y muchos tienen incorporado el sentido de lo que es la TV publica Y se inventan en la cabeza espacios de TV pública. Pero hay una ley que obliga a TVN a financiarse, y la obliga a hacer programas con rating para vender publicidad. Y si no lo hace moriría. Y se privatizaría. Yo de lo único que puedo dar fe es que en TVN hay mucha gente que tiene un espíritu de hacer televisión.

-¿Cuál es su opinión acerca de los diarios en soporte electrónico? ¿Cree que reemplazarán a los tradicionales?
– Me he metido poco en esos temas. He navegado algunas veces. Me incoroporo tarde a la tecnología Pero cree que esa cosa física del papel es insustituible. No me imagino leyendo un libro en una pantalla. Tal vez se llegue a eso, pero creo que es una pérdida. No lo tomo como una competencia, creo que el acceso a través de la informática a meterte a bancos de datos es espectacular, pero no reemplaza al reporteo. O sea, tú puedes hacer un gran artículo a partir del recocido, agarrai tres artículos de El País, de Nouvell Observateur, uno de un diano norteamericano, y todos te están hablando del virus Hanta y con eso escribes algo. Está bien. Pero eso no reemplaza al reporteo en Ia calle, conversando con la gente, y tú apostando a un punto de vista de tu artículo. Lo otro es pedir prestado puntes de vista y con eso hacer algo.

– ¿Cree que los diarios dirigen a la TV por su mayor análisis? … Hay bromas de que los editores de los noticiarios se rigen por La Segunda.
– No. Yo tengo la impresión de que los grandes canales se miran mucho entre si. Y que están muy pendientes de que si sale algo al lado tenerlos también ellos.

– ¿Cómo nació eso de la pasión por el fútbol?
– Lo que pasa es que el fútbol siempre me ha interesado, me entretiene. A mí me interesa. Sé algo, nunca tanto, pero me interesan algo así como las anécdotas. Iba bastante al estadio; todavía voy. Y reconozco que hoy miro el fútbol con poca pasión. Soy hincha de un club (Fernández Vial) condenado a perder, así que me da lo mismo No soy hincha de ningún club grande. No vivo esta locura que me parece absurda.

-¿O sea el fútbol no sería “la última pasión del siglo XX”?
-Para mí no. Es una estupidez que alguien centre su vida en eso. Hay otras pasiones más entretenidas, más sensuales. Pero en Apsi siempre escribía de fútbol. De cosas increíbles por cierto.

Entrevista realizada en 1996.

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