Willy Iturri

Por Hugo Dimter

Todos los niños crecen, excepto uno…

A pesar de ser un adulto Willy Iturri nunca dejó de ser niño. Willy puede volar y, al igual que Peter Pan, nunca va a crecer.

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El ex baterista del grupo de rock latino GIT -ahora presentándose con su
banda solista- cada vez que sonríe parece rejuvenecer veinte años. Pese a que su vida ha estado atestada de tormentosos oleajes confiesa que
volvería a vivirla tal cual, pero evitando los errores cometidos.

Actor principal de la escena del rock latino durante más de 30 años el talento del baterista fue reconocido por muchos de sus contemporáneos:
Charly García, Fito Páez, León Gieco, Mercedes Sosa, Raúl Porchetto,
Milton Nascimento, Gustavo Santaolalla y la lista es interminable.

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El tour de los niños

Hijo de un doctor muy prominente, miembro del directorio del diario La
Razón, fue su madre quien incentivó su gusto por el arte. Willy Iturri
pasó una infancia tranquila pero era travieso. Una especie de Peter Pan
inquieto en cuanto a la música y la vida.
“Empecé a tocar piano a los 8 años por mi madre. Tengo un hermano mayor
al cual papá le compró la batería que al año dejó de tocar. O sea a los
9 años apareció una batería en mi casa y dije: ‘Que
interesante esto’. Empecé, me atrajo muchísimo. Es difícil dominar bien
un instrumento y la batería más. Empecé a tocar autodidacta. Al comienzo saqué temas de Los Beatles.

El primero, me acuerdo, fue Amame (Love me
Do). Para mi edad era dificilísimo.
A los 12 años fue el debut de mi primera banda en la fiesta de
fin de año de un colegio, y lo hicieron en un teatro para 2.000
personas.

– Declaraste que la música era como un nuevo idioma y eso me llamó la atención.
– Me di cuenta que yo no sabía de qué estaba hablando cuando tocaba,
tenía que aprender, tenía que estudiar música. Ahora sí. El problema era
que mi padre deseaba que siguiera en el colegio mañana y tarde. Entonces
fue difícil, y el arreglo fue: “Yo sigo con el colegio en la mañana,
pero en la tarde me dejan ir al Conservatorio Nacional de Música de
Buenos Aires. Mamá me apoyaba porque ella era una
artista, pintaba muy bien y tocaba piano.

Ahora, ¿sentiste la música como un nuevo idioma, pero también fue una
forma de exteriorizar lo que vivías en esa adolescencia?
– Un estado insconciente-consciente digamos. Inconsciente lo que hacia:
me gustaba tocar; y consciente también porque me senté delante de mucha
gente y dije esto es lo que realmente quiero hacer. Me recibí muy rápido
del Conservatorio. ¿Y y por qué me fue fácil? Porque ya tenía muchos años
de estudiar solo. Tenía un piano, venía estudiando en casa y fue rápido.
A los 16 años me recibo de percusionista y también empecé a trabajar
como sesionista. Antes habían compañias discográficas que tenían sus
estudios de grabación donde se necesitaban músicos. Y empecé a trabajar
en eso.

– Y no crees que todo fue demasiado rápido; que tal vez hubiese sido
mejor una irrupción más pausada.
– No. Fue como tuvo que ser. Las  cosas suceden cuando tienen que pasar
y si uno no está preparado puede cometer una macana. En EMI grababa
bastante y un productor supo que Banana estaba buscando un baterista. Me
enteré, fui, y me probaron.

– ¿A qué edad empezaste?
– A los 17, 18 años más o menos.

– O sea eras súper experimentado para ser un joven de 18 años.
– Sí, claro.

– ¿Baterista precoz?
– Experimentado como baterista; pero no experimentado como persona.
Banana era un grapo integrado por César Pueyrredon, su hermano Daniel,
Alejandro Giordano, Pablo Guyot y yo, y de todos yo era el más chico.
Los demás me llevaban 3 ó 4 años y la tenían recontra clara. Daban una
entrevista y sabían perfectamente qué tenían que hablar y qué tenían que
vender. Yo no tenía ni idea de cómo había que vestirse; una cosa es la
ropa de calle y otra cosa la ropa de show. Todo eso me lo enseñaron
ellos. Lo que me enseñó el grupo más allá de darme la experiencia del
escenario fue a se profesional.

– ¿Y cuándo conoces al resto de los integrantes de GIT? A Guyot y Toth.
– Bueno, venía tocando en Banana con Guyot. Pasaron 4 años que estuve en
Banana, y después de una gira por Centro América, que fue impresionante:
la primera vez que tuve custodia porque éramos tan famosos que no
podíamos salir a la calle. Después de eso me separo de Banana. Quería
estudiar, así que aproveché y me fui a New York haciendo un curso con
Bill Bruford (baterista de Yes y King Crimson) por 3 meses.
Vuelvo a Argentina, me engancho y me voy a Brasil, a Río, con Zezé
Motta. Estando ahí, Me llama Mercedes Sosa para participar en su álbum
en Sao Pablo, junto con Milton Nascimento.

¨Cuando vuelvo a Buenos Aires grabo los discos de Porcheto Mundo,
Metegol y Television. Mientras tanto León Gieco me llamó para grabar su álbum Pensar en nada (1981). Y me convoca Gustavo Santaolalla para su álbum solista

que lo grabamos en Los Angeles, California junto a Alejandro Lerner y
Alfredo Toth.
El mismo manager que manejaba a Charly (Daniel Grimbank) me dijo que
haga un grupo mío, así que nos separamos de Porcheto y se me ocurrió
ponerle G.I.T., lo hicimos con Guyot y Toth. Ahí me convertí también en
autor y cantante de varios temas.

En eso me llama Charly para hacer Yendo de la cama al Living, y me
dice tal cual:
– Hagamos un álbum, vos manejá la parte rítmica y yo la armónica.
Entonces nos fuimos a un estudio. Dentro de “Yendo de la cama al living “, y hay un tema que se llama ¨Peluca telefónica¨  en el que estaban

Luis Alberto Spinetta en guitarra, Pedro Aznar en bajo, Charly, y yo.
Fue espectacular.

– ¿Y antes dónde habías conocido a Charly?
– A Charly lo conocí mucho antes, en la casa de una amiga, cuando estaba
en Sui Generis.

– ¿Qué imagen tenías de él en ese momento?
– Y no sé. Era Charly García. Estaba en Sui Generis; y me pareció
fantástico que nos podamos conocer porque teníamos muchos amigos músicos
en común.

– ¿Qué fue lo más importante en la relación, tanto laboral como de amistad, que entablaste con Charly García?
– Todo fue increíble. Vuelvo a decir: Es muy lindo haberlo conocido socialmente, no tocando juntos todavía. Y en la parte musical nos llevábamos súper bien.

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No bombardeen Buenos Aires

Los estados creativos de los músicos eran muy diversos. Guyot vivía en un árbol, Toth en una Pampa sideral,

Charly dentro de la profundidad de un diamante. Sin embargo en 1982 todos ellos debieron volver a la realidad ante la proximidad de la guerra.

“Para hacer la presentación de “Yendo de la cama al living” necesitábamos músicos para tocarlo en vivo”, rememora Willy.
“En el disco había un tema que se llamaba No bombardeen Buenos Aires, porque justo se dió el conflicto de Las Malvinas.

Para la presentación del disco en vivo se usó una escenografía que representaba la ciudad de Buenos Aires.
Fueron 50 mil personas al estadio de Ferro. Increíble. Necesitábamos músicos y llamamos a Bazterrica,

López y Calamaro, y como artistas invitados Luis Alberto Spinetta, Pedro Aznar, Nito Mestre y Mercedes Sosa.
Se termina esa etapa de “Yendo de la cama al living” y viene Clips
modernos. Hicimos los demos en Buenos Aires y se grabó en Estados
Unidos. Fue grabado en Electric Lady (el estudio de Jimmy Hendrix). Para
presentar ese disco llegamos a Chile al Gran Palace con Guyot, Toth,
Gonzo, Melingo y Fabi Cantilo.
Se usó esta misma agrupación para grabar Piano Bar, ahí entra Fito Paez
a la banda, y este disco se presentó en el Estadio Chile. Daniel Grimbank, que era el representante me dijo: “Yo tengo un tecladista para traer. Décile al flaco que lo pruebe, ¿bueno?” Ese era Fito Páez que vino de Rosario traído por Daniel. Charly no quería saber nada con él porque Charly es arisco al principio con la gente que no conoce. Aparte que se veía reflejado: era como un espejo ¿no? Porque Fito era muy parecido a Charly: los movimientos, los pelos, todo. Era un espejo. Le molestaba un poco a Charly, pero esos son los celos. Siempre fue así.

– ¿Charly siempre quería ser la estrella? ¿No quería que nadie lo opaque?
– No siempre. A mí me dio un lugar en todo sentido para opinar. Quizás él me dio mucha opinión musical. Porque trabajamos los temas juntos.

-Ahora, uno se imagina a Charly García como un tipo súper loco.
– No, era un tipo lo mas normal. Era súper coherente. Veraneábamos juntos. Es que teníamos una amistad más allá de tocar. Después de todas las giras de Yendo de la cama al living vino Piano bar. Estuve 4 años con el flaco Charly. Luego me
voy a Ibiza. Grabamos el primer álbum de GIT, el álbum debut,  y al mes fue disco de oro y platino.
El segundo disco vendió en Argentina 450 mil placa, era el de la famosa lata. Fue así que llegó el momento de despedirme de Charly. Hicimos siete conciertos en el Luna Park. Y fue muy difícil la separación. Para él también. Lo sé. Pero yo
tenía que seguir mi carrera.  Yo quería tocar mis temas y empezar  GIT.

Según las supersticiones anglosajonas el viernes es un día de la mala suerte. Sin embargo en Sudamérica las cosas no son así. GIT tocó muchos viernes con un lleno total. Desde sus inicios la gente sintonizó con su música. Willy quería conquistar el mundo. Mostrar su arte. Crecer en lo artístico.

“Arrancamos y empezamos a tener mucho trabajo. Debut en Las Dalias, en Ibiza. Después tocamos en Madrid y después pasamos por Mexico. Integramos un movimiento muy importante que se llamaba Rock en tu idioma”.

– ¿Las letras de las canciones de GIT quién las escribía? ¿Entre todos?
– El primer disco sí. Después trabajé con un letrista. A mí no me
gustaba mucho como yo escribía, entonces hacía guiones de las canciones
y se las daba a un letrista: Osvaldo Marzullo.

– ¿Y quien escribió Toque de Queda?
– Eso fue entre los tres y eso fue dedicado a Chile.

– ¿A Chile?
– A Chile. Sí. Como en Chile había dictadura Porque nosotros teníamos
que venir con acá salvoconductos, y nos volvían locos.

– ¿Pensaron que los iban a censurar?
– Me tocaban la puerta para ver la lista de las canciones. Yo los
mandaba a hablar con nuestro manager y me hacía problema. En las radios
había censura y no pasaban Sombras negras, Toque de queda, Aire de
Todos.

– ¿Pero esas canciones ustedes las tocaban en vivo?
– Sí. Y eran los temas que más cantaba la gente, me entendés.

– ¿Y al componer esos temas lo discutieron? ¿Alguien dijo: “Oye cuidado”?
-No. Quizás el más político, el más joven, era yo. El que traía las
letras y las ideas y todo eso. Es que me importó mucho todo lo social y
me hacia sufrir mucho también. Sombras negras era la historia de cuando secuestraban gente y los metían en esos autos Falcon.

– Estábamos llenos de dictadura, en Argentina, en Chile, en Uruguay.
En todos lados.
– Sí, jode no tener la libertad de expresión, la libertad de poder decir
lo que uno piensa.

– Ahora en esos años se hablaba de una rivalidad entre ustedes y Soda
Stereo. Tal vez en Chile nunca se vio eso, pero en Argentina sí. ¿O fue
un invento de los medios?
– Sí, fue un invento. En Viña Justo tocamos los dos. Yo estaba en una
casa en Zapallar y un día los chicos de Soda se vinieron a casa y los
medios nos sacaron fotos todos juntos. Y ahí quedo zanjado el tema.
Porque en la música no hay rivalidad. Aparte Charly Alberti estudio
batería conmigo en mi escuela de música años antes y él me decía: “ya vas
oír hablar de Soda Stereo”. En un sentido lo veía igual a mí por lo
convencido que estaba. cuando uno tiene algo bueno que mostrar eso es
básico.

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Una larga estada en el infierno

Los faroles de aquellas tardes ochenteras se comenzaban a apagar. El éxito aún continuaba, pero eso no era sinónimo de que las cosas marcharan bien. Y de pronto cayó la noche. Y cayó con todos sus demonios a cuestas.

– Me gustaría conversar de esa etapa negra de tu vida: del problema con el alcohol. ¿Ya en ese tiempo bebías harto?
-Cuando empezamos las giras con Charly era todo controlado, es como es esto: esta enfermedad de alcohol y drogas es lenta, y progresiva. Entonces terminábamos los shows y en los camarines, me  acuerdo, un par de whiskys, todo bien, no pasaba nada.

-¿En la etapa con Charly? Porque uno se imagina que ahí pasaba de todo en cuanto a excesos.
– No, no, todo controlado, uno o dos whisquitos, ¿viste? Nos invitaban a
un boliche o a una casa, qué sé yo, pero tampoco estaba tan metido. No. La cocaína entró después.

– ¿Cuándo empezaste a mezclar fuerte la cocaína y el alcohol?
– Estoy tratando de pensar. Fue en la última etapa, un poco con Charly.
En los principios de GIT. Ya en Ibiza, por ejemplo, hay un tema que se
llama Rocka de Ibiza que dice: “…viene Cubero al amanecer, trae una roca que nos da poder, divisala”. Cubero era un amigo nuestro. O sea, ahí empezamos, pero también nos controlábamos. Cocaína, alcohol, que venían juntos. Eso fue en el 84. Vuelvo a decir: es lento y
progresivo. Motivos millones, razones ninguna. Muchas veces estábamos muertos para hacer un concierto, nos dábamos un pase, y salís nuevo a tocar, y lo hacés. Pero no es así. No tiene que ser así. Por eso digo: motivos pueden ser millones. Cansancio, lo que vos quieras. Pero te digo hoy por hoy hemos hecho dos shows en una noche y no tuve necesidad en ningún momento de tomar.  Tomo varios tés para calentar la
garganta, es lo único que tomo. Pero creo que es como te dije: una enfermedad lenta, progresiva y mortal. Tengo muchos amigos que han muerto de eso. En el 89 fue la etapa más difícil. Tomaba mucha cocaína y alcohol y me di cuenta en el cuarto álbum Primera Sangre. En ese momento estaba tomando tanta droga que me muestran una foto y no me reconocí de lo flaco que estaba. Tomaba tanta cocaína que me olvidaba de comer.

– Ahora, contaste en una entrevista que una vez estabas en un hotel en
Antofagasta caminando por una cornisa y alguien te agarra…
– Fue con GIT en el hotel Antofagasta y estaba totalmente loco de alcohol y drogas. Estaba desnudo caminando por la cornisa del hotel y el resto
de la banda venía de comer. Yo no sabía lo que hacia ¿no? Les gritaba y los chicos se
agarraban la cabeza. Decían: “Este pibe se va a matar”. Al final el
tecladista abrió la ventana y por suerte me agarró y dijo: “… entrá por favor, Willy, te vas a matar, déjate de joder”. Me agarró del brazo y me tiró para adentro. Pero sí, hacia locuras, con el auto andar a 1000, qué sé yo.

– ¿Tú eres católico?
-Sí. Digamos criado en colegio católico. No creo mucho en la iglesia, pero sí en un poder superior, porque hubo algo que me ayudó a tener fe en poder recuperarme ¿no? Y fue difícil. Me interno en el 90 por el tema de la cocaína, después seguí con tratamiento sicológico y a los dos meses decido irme a Europa para estar un poco con mis hijas y
cambiar de lugar. Me ofrecen trabajo en Europa y me quedé dos años y
medio. Yo no sabía que tomaba cocaína para poder tomar alcohol. Era al revés el asunto, porque si bien las cosas van combinadas me di
cuenta el grado de alcoholismo que tenía: uno toma cuando hace frío y toma cuando hace calor. Allá se me desató. Había momentos -no era siempre, no era todos los días- pero cuando tomaba, tomaba fuerte. Después de 2 años allá vuelvo a Argentina para grabar Distorsión.
Me voy a Estados Unidos para grabar Distorsion a principios del 93, a New York. Grabamos, y en el 94 hicimos la gira de la presentación del disco
que terminó en Japón.  Y ahí ya nos separamos.
En el 94 me separó de GIT y pongo la escuela de música. Tenía mas tiempo
libre de cierta manera. Entonces siempre los almuerzos con alcohol. Después las cenas. Y después de las cenas salíamos con los amigos, porque en ese momento uno tiene un millón de amigos, parece a Roberto Carlos. Cada vez tomaba más, y del 97 al 99 fueron los dos años más terribles. Ahí tomaba todo el día. Me levantaba en
la mañana con temblores y necesitaba tomar para poder encarar el día. Hasta que una noche hubo una presentación en un club importantísimo en
Buenos Aires, habían como 2000 personas, estaban mis hijas entre el
público, y yo en la tarde en vez de ir a probar sonido iba a ocultar las
botellas. Mira al extremo que uno llega. Salí al escenario en un estado terrible. Muy borracho. Creo que hice 4 ó 5 temas y veo a mis hijas llorando. Y ese es el click interno que tuve y que me dio una vergüenza.  Me bajé del escenario, me fui a camarines, entraron mis hijas. Yo me largué a llorar y les dije: “Esto se acabó y se acabó”.
Eso fue exactamente el 26 de agosto del año 99. Estaba harto. Porque aparte
terminaba en cualquier lado. A veces me despertaba un fans y yo tirado en
el pasto, a la mañana. Bien vestido, después de una noche de fiesta y
alcohol, pero al final terminaba tirado durmiendo en una plaza.

-Pero un día dijiste basta.
-Un día dije basta. Después de esa noche que te conté con lo de mis
hijas en el show. Esa noche les dije: ¨Mañana voy a Alcohólicos
Anónimos¨. Ese día admití mi dependencia del alcohol y que mi vida se había vuelto ingobernable. Hoy tengo 15 años de recuperación gracias a Alcohólicos Anónimos. Sólo por hoy y por 24 horas.

 

Un nuevo mundo

– Llevas tanto tiempo viviendo en Chile que supongo te has formado una opinión sobre  los chilenos. Cómo son los chilenos?
– Yo me siento como en mi casa. Donde voy me demuestran mucho afecto y cariño.

– ¿Pero ¿somos muy diferente a los argentinos?
– No.

– ¿No?
– Los chilenos son mucho más tranquilos, gozan más la vida. Nosotros vivimos más histéricos, somos más problemáticos.

– ¿Qué te molesta de Chile?
– No me molesta nada (piensa). A veces un poco la impuntualidad de la gente. Te dicen: “Estoy llegando”, y es mentira: llegan a la media hora.

– Te ves bien. Me fijé en las fotos, en los avisos de Willy Iturri, de tu show y dije pero este tipo está feliz, está bien, se nota que está alegre.
-Y bueno, por eso me veo bien. Además siempre estoy haciendo shows con mi banda solista ¨Willy Iturri de GIT¨. Tanto acá en Chile, como en Perú, y algunos shows en Argentina. La verdad es que estar arriba del escenario y sentir el calor y el cariño de públicos de varias edades, que se saben las letras y cantan los temas conmigo, es algo que me hace terriblemente feliz. Y la vida me premió.

Ahí está Willy Iturri: un Peter Pan moderno. Con la misma sonrisa de aquel niño que una mañana descubrió una batería en su casa. La música fue una fuente (Iturri significa fuente), un lenguaje distinto, personal.

Los tiempos han cambiado. ¿Dónde está Willy Iturri hoy? La respuesta es simple: En un nuevo mundo. En una nueva vida.

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Una respuesta a “Willy Iturri

  1. Grande iturri, yo siempre fui una admiradora de tu musica. En los 80′ creci con la dictadura en Chile, peru tu y tu grupo GIP, fueron un balsamo en mi vida y para muchos Chilenos, que en un momento olvidavamos nuestras penas y problemas, y gozabamos y nos alegraba tu musica un fuerte abrazo y muchos exitos de una Chilena radicada en usa.

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