Jorge Edwards

Jorge Edwards nació el 29 de junio de 1931 en Santiago. Desde niño sintió gran inclinación por la lectura, sin embargo nunca pensó que podría ser escritor profesional. Se educó en el colegio San Ignacio de Loyola, donde tuvo por profesor al Padre Alberto Hurtado. Allí, su interés literario se vio acrecentado y escribió sus primeros ensayos, los que tenían como tema el mar. Terminada la enseñanza escolar, Jorge Edwards estudió Derecho en la Universidad de Chile, pero no ejerció pues optó por seguir su vocación literaria.

En 1952 publicó su primer volumen de cuentos, El patio, el cual tuvo excelente acogida. Dos años más tarde, comenzó su carrera como diplomático, pensando que con esta actividad cumpliría con las expectativas de su familia. Entretanto mantuvo un pausado ritmo de escritura, sin aún dedicarse por entero a dicha actividad. En 1962 editó otro volumen de cuentos, el que tituló Gente de la ciudad. En los años siguientes ejerció como secretario de la Embajada de Chile en París, paralelamente y con mucho esfuerzo escribió el El peso de la noche, publicándolo en 1965. Con este libro Jorge Edwards comenzó una nueva etapa en su carrera literaria y en su estilo de escritura. Según el autor, con esta primera novela comenzó “de veras a escribir. O sea, a decir el máximo de cosas, a observar la realidad de entorno y dejar de lado la obsesión autobiográfica”. De regreso en Chile preparó juntó al poeta Enrique Lihn una compilación de cuentos, la que titularon Temas y variaciones (1969).

En 1970 fue enviado por el gobierno chileno a La Habana en misión especial para reinstaurar las suspendidas relaciones diplomáticas entre ambos países. Tres meses bastó para que fuera declarado por Fidel Castro “persona non grata” por su apoyo a los intelectuales disidentes del régimen. De esta controvertida experiencia, surgió el libro Persona non grata, el que publicado en 1971 causó gran polémica, pues en éste Edwards hizo una crítica directa a la política contingente. Jorge Edwards fue considerado en ese momento un escritor bastante crítico con su entorno, y por ello recibió el rechazo de distintos sectores políticos y clases sociales. Aún así, fue reconocido como un autor de peso y algunos críticos se aventuraron a señalar que por sus temáticas, centradas en la preocupación del tiempo y la realidad histórica chilena y de una clase particular (la burguesía) Edwards integraba la Generación Literaria de 1950.

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Alcanzó a estar dos años en Chile, pues tras el golpe de Estado de 1973, decidió partir con destino a España. En este país, Edwards consiguió orientar su trabajo literario y desarrollar sus actividades como novelista.

También, su experiencia en España y la distancia con su país, le dieron la perspectiva para consagrarse en el territorio del memorialista: “se ven tan claras las cosas, que uno pasaba por alto al topárselas todos los días acá. La literatura se hace con la memoria. Con una memoria creadora, que no es posible suscitar ni provocar, y que el ausencia estimula”. Se estableció en Barcelona y a partir de 1973 se instaló en Calafell, un pequeño pueblo costero. En Barcelona se desempeñó como asesor literario de Seix Barral y director de una editorial más pequeña, también colaboró con artículos para los más reconocidos periódicos del país. Durante sus años de exilio escribió la elogiada compilación de ensayos Desde la cola del dragón(1977), libro en el que Edwards intentó establecer un vínculo entre su obra periodística y su ficción con el propósito que sus crónicas fueran leídas también como textos literarios y Los convidados de piedra (1978), novela de crítica directa a la burguesía chilena.

De regreso en Chile, en 1978, fue designado miembro de la Academia Chilena de la Lengua. En los años siguientes, Jorge Edwards publicó dos de sus libros más comentados, El museo de cera (1981) y, posteriormente, en 1987, El anfitrión. En 1990 ganó el Premio Comillas de la editorial Tusquets por su manuscrito sobre la vida de Pablo Neruda, titulado Adiós, poeta. En 1994, Jorge Edwards recibió el Premio Nacional de Literatura en reconocimiento a su larga trayectoria y su aporte a las letras chilenas, ese mismo año publicó El whisky de los poetas.

El año 2000 fue muy importante para Edwards, puesto que se le otorgó el Premio Cervantes, distinción considerada por la crítica como el nobel hispanoamericano. Ese mismo año, el presidente Ricardo Lagos lo condecoró con la Orden al mérito de Gabriela Mistral y publicó su libro El sueño de la historia, inspirado en la vida del arquitecto del Palacio de la Moneda, Joaquín Toesca.

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