Gloria Laso Lazaeta

Fuera de la burbuja gris

Por Hugo Dimter

gloria7 El mundo de la actriz Gloria Laso no tiene límites. Es diverso, luminoso. Una constelación de hechos y lugares en una escena para vivos y muertos de un territorio disperso. Adquirió gran notoriedad en 1991 con La Frontera, filme de Ricardo Larraín donde -como Maite- fue protagonista junto a Patricio Contreras, consiguiendo que Gloria estuviese seleccionada entre las finalistas del Festival de Berlín. El jurado optó, finalmente, solo por el Oso de Plata para la película. Pero la historia de esta actriz es muchísima más cautivadora que ese filme. Tiene un antes y un después de 1973. Un antes que comenzó el 24 de octubre de 1957. la-frontera-fotos-prensa-13 Más delgada de lo que parece, pelo negro suelto, mirada transparente. Dos perlas como aros y un anillo de plata en su delgada mano izquierda. Buenísima para conversar. Algunas veces se enoja y blasfema. Y luego vuelve a ser la mujer alegre de siempre, pese a que su vida ha tenido altos y bajos, incluyendo una desgarradora experiencia límite que no se puede escorzar. Se ve feliz. Su carrera artística ha sido plena, asumiendo ahora un nuevo reto: ser directora de cine. Pero una directora alejada de la burbuja gris del sistema imperante. De las tablas a la dirección gracias a una beca. Su tesis era hacer un documental. Fue entonces que -ante una Gloria dubitativa- apareció el 2013 la figura de un Sergio Buschmann cojeando en el Sindicato de Actores. Ya tenía el tema: Buschmann, actor y frentista. Viajó a Valparaíso y conversó con él durante horas y horas. La sencilla y comprometida vida de Buschmann lo impactó. “Esta gente -que dejó vida, proyectos, familias, hijos, por pelear contra la dictadura, por considerar que era lo que correspondía, ser honesto y el proyecto de vida: salvar el país- luego se fueron para la casa. Esa gente con suerte recibió la beca Valech de 150 lucas. Esa gente no tuvo reconocimiento de ninguna especie. Nunca nadie les dijo: ‘Gracias por haberse cagado la vida señores, muchas gracias. Gracias a ustedes hoy están bien mis hijos. Libres por último. Tendrán una sociedad de mierda consumista pero nadie los acogota ni los tortura. Nadie’. Entonces siento que esa gente altruista y vieja, ignorada, olvidada, o tergiversada brutalmente, como es el caso de Buschmann, merecía algo más”, señala Gloria mirándome a mí pero también al entorno y al mundo del que ha sido parte. La esposa y compañera de Sergio Buschmann, Bernardita, es cantora popular de un tema que dice: “comunista, con el favor de Dios”… Gloria ya tenía el título. Era el inicio. Por lo menos ya había comenzado.

Nieta del jinete de las letras

KASOI

Gloria es hija del coronel de Ejército Renato Laso Jarpa, y nieta del capitán y escritor Olegario Laso Baeza, militar destacado tanto en las letras como en la equitación. Ella recuerda el pasado familiar junto a ambos. Los quería mucho. Todavía los quiere. “Mi abuelo Olegario escribió el cuento El Padre, que durante la dictadura fue sacado de los textos de lectura. Ahora están pensando en ponerlo. Es una pena porque no era ninguna crítica al ejército; era una crítica al ser humano, pero en ese tiempo no lo entendieron así. El amor más loco de su vida siempre fue por el ejército. Mi abuelo era una persona muy especial. Murió cuando yo tenía 13 años”, señala Gloria, quién prosigue: “Él postuló tres veces al Premio Nacional de Literatura. Nunca se lo otorgaron. En ese tiempo se tenía que ser comunista para que te lo dieran. Se lo entregaron a Bernardo Subercaseaux y a militantes del PS y PC. A la tercera vez el Señor Ricardo Latcham -gran escritor y crítico- lo llamó y le dijo: “Olegario, yo voto por usted”. Los jueces eran el cura Araneda Brown y otro más. El hecho era que Olegario estaba obsesionado con ganarse el Premio Nacional. Después le preguntaron a Latcham y dijo que había votado por Bernardo Subercaseaux porque “había que ganarse el pan”, una tontera así bien fea. Él fue un gran jinete. Tuvo un accidente a caballo y se retiró. Después fue cónsul muchos años. Vivió en Europa gran parte de su vida. Al lado de su cama tenía una foto de Cristo, de la Virgen, y de sus dos caballos con unos marcos que eran como herraduras. Una cuestión rarísima. Yo era la nieta mayor y mi abuelo me dijo: “Ya no tengo nada más que hacer en este mundo”. En mi familia todos se mueren cuando deciden; nunca antes. Escribió una esquela y me la mostró. Me la sé de memoria: “Reciba usted el saludo de un jinete que ya pone el pie en el estribo para emprender su última cabalgata”. Se la mandó a todo el mundo. Llamó por teléfono al Comandante en Jefe y le pidió honores de general. Dijeron que le iban a contestar. Esperó que todo el mundo recibieras las esquelas, que el Comandante en Jefe le dijera que le iba a dar honores de general y se murió. Fue impresionante porque lo llevaron con cureñas. Se había muerto Kennedy no hacía mucho, entonces eso de las cureñas, tapado con la bandera chilena, con un escuadrón de tipos disparando salvas, con un caballo sin jinete, fue muy emocionante. Fuimos caminando con una banda del Cazadores en Bilbao hasta el Cementerio General. Partimos con la Marcha Fúnebre y llegamos con Lily Marleen, porque se les acabó el repertorio. En el entierro apareció Ricardo Latcham. Yo vestida de luto salí y le dije: “Usted no tiene nada que hacer aquí, váyase. Por su culpa se murió mi abuelo”. Preguntó: ” ¿Qué le pasa a esta niñita?”. Mi papá, otro bueno para la rosca, salió detrás y le señaló: “¿No oyó lo que le dijo mi hija? Váyase”. Lo echamos con viento fresco. Y se murió Don Olegario desgraciadamente. Tiene unos cuentos como premoniciones. De ahí salió mi hermana bruja. Él fue a Austria porque lo habían mandado al escuadrón que tenía el Emperador con los mejores jinetes del mundo. Estuvo dos años aprendiendo a hacer bailar los caballos. Allá una noche soñó con su madre y al día siguiente le llegó un telegrama que había muerto. Él la vio sentada en los pies de la cama. Tiene un cuento sobre eso, pero también sobre mi abuela. Contó la historia: ya tenía 33 años y todo el mundo le preguntaba por qué no se casaba. Él había soñado con esa mujer y no quería otra. No había forma. Un día sube a un tren y se la encuentra sentada, así que lo primero que le mira es la mano para ver si tenía argolla. Mi abuela no estaba tan jovencita. Ella es otro personaje: medía casi un metro ochenta, tenía unos ojos verdes espectaculares. Para esta época hubiese sido modelo. Doña Sara iba con su hermana y una chaperona porque a mi bisabuelo lo habían matado en la Guerra Civil de Balmaceda. Lo mandó matar el desgraciado de Baquedano, que le tienen monumento. No lo mando matar él, pero permitió cerrar las puertas de La Moneda. A la madre de ella cuando él se murió le dijo: “Emita, la vengo a buscar en un año más” y al año se murió. Quedaron estos cabros huachos y el mayor tenía 26 años. Bueno, la vio, se acercó a conversarle y no se separaron nunca más. Era el amor más loco. Yo pocas veces he visto un amor más impresionante. De viejitos él se levantaba en la mañana, bajaba al jardín y cortaba una flor. Vivían en una quinta en Ñuñoa. Ella despertaba con esta flor. Todos los días de su vida ella se ponía -con un peine- una flor en el pelo. Así partían el día”. gloria 9

Un disfraz y una doctrina

Gloria se crió en un ambiente austero, disciplinado, pero también feliz y con valores como el irrestricto respeto a la palabra empeñada. “En esa época jugábamos mucho con mis primos, nosotros éramos tres, ellos cuatro, y como no había televisión nos disfrazábamos. Mi mamá iba a fiestas. Las mujeres en esa época no tenían mucho que hacer. Yo descubrí que en mi familia fui la primera que trabajé. En mi generación somos las primeras. Hombres y mujeres no trabajaron nunca antes. El hecho es que mi mamá tenía sombreros, trajes de fiestas, cosas así. Nos disfrazábamos. Yo era muy chica y mi papá estaba con un montón de amigos, de Tenientes del Coraceros, y yo bajé la escalera con un sombrero enorme, con unos tacos. Debo haber tenido 9 años y pintada. Ellos me miraron y dijeron: ‘Uyyyy, esta niñita va a ser actriz'”, cuenta Gloria. Pasaron las estaciones con celeridad. Atrás quedó una infancia en cuarteles y colegios. Ahora corría el gélido viento del norte. Era septiembre del 73. Gloria fue, y es, simpatizante de izquierda pero no militaba en ningún partido. En ese entonces, 1971, recién había estudiado teatro en la Universidad Católica conociendo a mucha gente, incluyendo a Víctor Jara. Pero también muy superficialmente a un actor comunista llamado Sergio Buschmann.

– ¿A su padre le gustaba la idea que usted estudiara teatro?

– No. A nadie le gustaba la idea. En ese tiempo fue un horror. Cuando yo entré a estudiar teatro era como si fuera a ser prostituta. Era exactamente lo mismo.

– ¿Por qué?

– Era mal visto. La gente era muy bohemia. Los actores -como eran gente de teatro y televisión- empezaban a trabajar a las 7 de la tarde y luego se iban a Il Bosco y se juntaban con los escritores, con los periodistas. Todo el mundo. Eran secos para tomar. Había mucho gay, lesbianas. Mucha gente rara para el medio en el que yo había crecido. Entonces me decían: “Mijita, ese no es ambiente para ti. ¿Cómo se te ocurre?”.Y yo de loca me metí. El primer día el profesor señaló puras pesadeces. Me dijo: “Usted es una niña bien que viene a adquirir personalidad”. Yo me piqué tanto que pensé:”Este gallo no me va a ganar”. Me hicieron la vida imposible, ni te digo las cosas en la escuela. Al final éramos 36 y terminamos dos. O sea, éramos tres pero una se dedicó a ser productora y graciosamente las dos que terminamos fuímos la Coca Rudolphi, que era hija de un Almirante, y yo. Las dos estábamos tan acostumbradas. Ella adentro de un barco y yo dentro de un regimiento. Fuimos las únicas que soportamos el maltrato que nos hicieron. Todo el resto se fue, y ahora tú hablas con ellos y dicen: “No, es que nos trataban tan mal”. Y nosotras, dos hijas del rigor, fuimos las únicas que terminamos.

– ¿Qué cosas les hacían?

– Uuy, las cosas más horrorosas. Bueno, yo me puse a pololear con el gallo que me casé después. El primer año él era alumno. Después entró a hacer clases, fue profesor y ahora es Director del Teatro de la Chile. Había un profesor con el cual tenía una relación bien especial. Como que lo había hecho, lo había armado. Lo había sacado de un medio modesto, y le había enseñado literatura, cultura. Cuando se puso a pololear conmigo este señor entró en pérdida y los homosexuales de la escuela -que eran casi todos- también, y me hicieron como una especie de guerra santa. Me hacían un bullying horroroso y me saltaban en la lista como si no existiera. Me imitaban. El profesor de movimiento -hacíamos toda la escuela juntos-, decía que había que saltar, yo saltaba y él detrás decía: ‘Así salta la Gloria’ y me imitaba y todo el mundo se mataba de la risa. Bullying definitivamente. Pero al final, yo porfiada, terminé casada con éste muchacho. Corría 1972 cuando Gloria debuta en el extraordinario filme de Costa-Gavras “Estado de sitio”, que se grabó íntegramente en Santiago y Valparaíso bajo el amparo de Salvador Allende. Es ahí que comparte roles junto a Gloria Munchmayer, Alejandro Cohen, Nemesio Antúnez, Alejandro Sieveking, Héctor Noguera, e incluso el juez Juan Guzmán Tapia. Su trabajo en el filme de Costa-Gavras fue enriquecedor. Ese año también trabaja en su primera teleserie: La sal del desierto, dirigida por Sieveking y cuya trama torna sobre la vida de una fámilia aristócrata después de la victoria en la Guerra del Pacífico. Posteriormente filmó en Francia, España y Cuba. Es ahí que hace amistad con el cineasta Patricio Guzmán. gloria12)– Egresó el 71. ¿Cómo fue filmar el 72 Estado de Sitio con Costa Gavras?

– Fue divertido porque fui a un casting y eligieron pura gente del Partido Comunista. Yo tuve un problema de salud grave y estuve hospitalizada. Me operaron y cuando salí estaba bastante enclenque. Resulta que el PC se peleó con Costa y sacaron toda su gente y tuvieron que buscar otra y ahí me llamaron.

– ¿Qué actores estaban antes? ¿Cuál era la gente del PC?

– Era la Mónica Carrasco, el pelao, el marido: Jorge Guajardo, el guatón Cachencho, René Largo Farías, aparte de Juan Guzmán, juez, que cuando me interrogó me dijo:’ Hola colega’. Nos matábamos la risa. Yo creo que el papel que me dieron era el de la Mónica Carrasco. El hecho es que el PC retiró toda su gente. No estuvo con el planteamiento, que era muy Tupamaros y llegamos aquellos que no éramos PC.

– Entre paréntesis: Estado de sitio es una película extraordinaria.

– Buenísima. Es que Costa es lo máximo, con todas las películas que ha hecho. Él tiene la culpa que yo haya sido de izquierda, porque no se me había pasado por la mente hasta que vi Z y quedé para adentro. Fue muy impresionante. Después, cuando lo conocí, le dije: ‘Oye tú eres el culpable que sea de izquierda’. Yo hacía una niña que torturaban. Y después que fui exiliada a Paris, como un año, llegué allá y le dije: “oye, lo que te voy a contar no tiene pálida sombra con lo que tú hiciste en la vida real, bastante menos”.

– ¿Perteneció a algún movimiento de izquierda o algún partido?

– Nunca llegué a ser militante de nada. Soy muy anárquica.

. – ¿Cree que tal vez la filmación de esa película determinó su posterior detención?

– No. No tiene nada que ver.

– ¿Y cómo se gesta su detención?

– Aahhh, porque me entregó la Flaca Alejandra Merino.

– Pero ¿Por qué? ¿Cómo? ¿La conocía?

– Yo no me acordaba, pero sí la conocía. Yo tenía un amigo, desaparecido hasta el día de hoy, Patricio Vielma, argentino, Sociologo del Serem. Él llegó a mi casa como un año antes del Golpe. Yo me había separado recién, tenía una casa enorme. Y llegó con esta galla que andaba haciendo como un catastro por si acaso. Ella me dijo: ‘Oye, si hubiera un Golpe de Estado tú podrías esconder a alguien?’. Le respondí: ‘Claro, feliz, tengo una casa enorme’. Eso fue todo. No la volví a ver nunca más en mi vida. No la conocí ni antes ni después. Bueno, pasó un año, vino el Golpe. Pasó otro año más y ahí ella empezó a entregar gente. A todos sus amigos, el MIR entero prácticamente. Cuando ya se le fue acabando la gente, no le quedaba, se acordó que había estado en mi casa y que le había dicho eso. Pensó que había escondido a alguien. Entonces, en el fondo, era la palabra de ella contra la mía. Obviamente yo dije que no. Ahí nos hicieron unos careos y unas cosas, y yo en mi ingenuidad pensaba que era una tipa de la DINA disfrazada de la Flaca Alejandra. Yo pensaba: ‘Si esta galla era tan revolucionaria, si daba miedo, andaba con el pelo corto, con bototos. Si parecía hombre, era más militante que Lenin y Marx juntos’. Como yo estaba con la vista vendada menos me acordaba de ella. Yo decía que no la conocía y ella decía que sí, que había estado en mi casa. Estuvimos tres días en esta discusión en José Domingo Cañas. Esa fue la razón.

– Luego de su detención su padre interrumpió una fiesta en una embajada, donde estaba Pinochet, para pedir su liberación?

– Sí, entre otras cosas hizo eso. Mi papá fue conocido siempre como loco en el ejército. Mi papá era muy facho, fascista total. De hecho en su oficina tenía todo la plana mayor del I Reich, todos los Coroneles Alemanes…era muy admirador de Hitler. Pero yo era su hija. Aunque la gente sea muy de derecha yo era su hija. Entonces fue complicado para él. Fue duro porque los que dieron el Golpe fueron sus compañeros, amigos, su curso. En el fondo Arellano Stark era íntimo amigo de él, Bonilla era su jefe. Él empezó a ir donde todos sus amigos y todos les decían: “La tiene la DINA. No puedo hacer nada. La DINA es la DINA”. Entonces mandó una carta. En ella exige que se le diga donde estoy y en qué condiciones. Es muy chistoso porque le dicen que no estoy en ningún lugar bajo el estado de sitio; pero que estoy con buena salud, que no se preocupe, que me están investigando. Bueno, pasaban y pasaban los días y no me soltaban. El que me soltó fue el General Bonilla. Él fue quien se peleó con Contreras y después se le accidentó y cayó el helicóptero.

– ¿Pero eso no fue exclusivamente por su detención?

– No, no fue la única razón. Pero para soltarme a mí sí se peleó, porque a mí me contaron después otras personas, se habían agarrado a gritos con Contreras. Bonilla le dijo: “Le exijo que la suelte porque soy el Ministro del Interior. Así que suelta a la hija de Laso”. El Mamo Contreras le respondió: “Me importa un pito; yo le obedezco solamente a mi General Pinochet. Yo no obedezco rango”. Que alguien en el ejército diga “no obedezco rango” es muy violento para un militar. Pero en algún momento obedeció rango y me soltó.

– ¿Lo de la fiesta en la embajada fue después?

– Entiendo que fue antes. Mi papá fue a hablar con varios. Hay una anécdota muy buena de mi tío Iván Cáceres que vivía al lado de Arellano Stark, quien ya venía de vuelta de La caravana de la muerte. Todo el mundo ya sabía lo tétrico que podía ser. Mi papá fue a hablar con Arellano Stark. Salió la hija y le dijo: “Ay, tío, mi papá se está arreglando para un coctel. No lo puede recibir ahora”. Mi papá había tenido un accidente en avión luego del Golpe, por eso se había retirado y andaba con muletas de fierro. Era bien dramático, apenas caminaba. Entonces mi padre señaló: “Dígale que voy a estar en la casa del Capitán Cáceres aquí al lado, y que quiero hablar con él. Mi hija está desaparecida”. Ella había jugado conmigo cuando éramos chicas. En un instante pararon el auto con chofer de Arellano Stark, justo en la casa de Iván. Se bajó Arellano y le preguntó qué era lo que pasaba y el Chato chiquito y muy aniñado salió y le dijo: “Oiga, la hija de Laso está desaparecida, ¿te parece poco lo que pasa?”. Arellano dijo: “Mira, no sé…” Alguna vaguedad, no sé cual fue exactamente el dialogo. El chofer de Arellano estaba pálido, transpiraba mirando esto. El Chato le dijo: “Mira huevón, la hija podrá ser comunista, mirista, extremistas, lo que querái pero lo que nosotros no aceptamos son los métodos ¿entendiste huevón? Los métodos”…. Dicen que Arellano Stark se puso rojo, se dio vuelta y se fue. Nunca hizo nada por salvarme. Ahora está ahí con Alzheimer. ¿Viste? Así es la vida: todo se paga. laso4

La Dina, el Golpe

Hace poco tiempo Gloria, al leer en la prensa una carta de la esposa del torturador Miguel Krassnoff, donde acusa un injusto castigo para su marido, le respondió públicamente diciéndole algunas cosas, como ésta: “No señora Angie de Krassnoff, las personas como su marido jamás debieron pisar un recinto militar. No se confunda, él no es lo que antaño se llamó y se llama nuevamente hoy, un digno oficial del Ejército de Chile. Él es solo un pobre hombre, como su cómplice y jefe, que solo despiertan horror, que cumplen justa condena por sus crímenes y que como único futuro, tienen por delante, el juicio de Dios”. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Ocurrió antes y ocurre hoy. Gloria ya no se sorprende. Sabe cómo son las cosas. tortura “Nadie se imaginaba lo que iba a ser la DINA, nadie. Cuando me tomaron detenida mi mamá llamaba a sus amigas y sus primas muy pitucas, y les decía: ‘Estamos viviendo en la Alemania nazi. Esta es la Gestapo’. La gente murmuraba ‘la Silvia se volvió loca. ¿De adonde? Es imposible’. En Alemania pasó lo mismo. Terminó la guerra y la gente decía: ‘ Ohh, no puedo creer que había campos de concentración, yo no sabía’. No hay peor ciego que el que no quiere ver. A mí me discutía la gente. Venía saliendo de la DINA, de haber estado diez días desaparecida y la gente me discutía que no habían desaparecidos, que era mentira, que era invento mío. Entonces cuando no quieres ver, no ves nomás. Pero aquí hay una cuestión muy satánica. Dicen que Pinochet tenía como 10 brujos trabajando a su alrededor, y si piensas en el atentado que le hicieron fue demasiado raro que no se hubiera muerto. Yo no creo tanto que fallaran los cohetes, sino que este gallo tenía una protección del lado oscuro grave, ahí ya entro en la parte esotérica”. Gloria tiene un pensamiento político y del acontecer que se deja ver. Su lucidez va más allá de lo meramente artístico. Un análisis de lo que pasó que debe servir a futuro para no cometer los mismos errores. “Mi teoría es que si otras personas hubieran dado el Golpe -si al general Bonilla no lo hubieran matado, si hubiera sido gente como él, que tenía unas posiciones más cercanas a la Democracia Cristiana, y sobre todo si los que hubieran dado el Golpe hubieran sido de otras armas- probablemente podría haber sido distinto. Desgraciadamente cayó en manos del más sediento de poder y del más arribista que había en el Ejército de Chile que era este señor Pinochet. Porque yo mi vida entera me crié entre militares y la verdad es que conocí gente muy valiosa y y nada de asesinos. Entonces para haber convertido al Ejército en una tropa de asesinos cobardes había que ser muy siniestro. Es obvio: todo el mundo sabe que la DINA era una cuestión paralela al Ejército, que no le daba cuentas de nada. En el caso de Bonilla, trató de meterse y no pudo. Según Sergio Buschman -lo dice en el documental- Bonilla y Eduardo Frei habían tenido una reunión y que por eso los mataron. Es evidente que Pinochet hizo un diagrama en la muralla de la gente que le pudiese hacer sombra, ya fuesen civiles como Letelier, como Bernardo Leyton, o militares como Prats o Bonilla. Cualquier persona que pudiera competir con él había que eliminarlo. Yo siempre he pensado que él y Contreras fueron muy siniestros. Yo no sé si por miedo los demás, porque el Plan Z no se lo creían ni los niños de 7 años. Se crean histerias colectivas como grupo humano. Entonces es muy fácil manejar el miedo en la gente. Vi, por ejemplo, para el tiempo del Golpe muchos pelados patrullando que les castañeaban los dientes de pánico con una metralleta en la mano. Entonces, esta cosa que yo mato para defenderme también te da una razón para asesinar. Toda la gente no es capaz de ir a matar por gusto, todos los seres humanos buscan una razón, ya sea Dios, la libertad, ya sea el Comunismo, el anti, algo, siempre hay un razón teórica que justifica el asesinato. Pienso que esta máquina que armó Pinochet de la DINA -creo que tampoco ni se le ocurrió él- fue parte de la mente perversa de Contreras, que era un tipo muy teatral además. Yo entrevisté una vez a la Mónica Madariaga y ella me contó que cuando empezaron a llegar las denuncias fue a Villa Grimaldi, cuando era Ministra de Justicia, y dice que habían hasta telas de arañas en las esquinas de las piezas. Ella revisó todo. Claro: los deben haber metido en un subterráneo, quien sabe dónde. Luego yo hablé con unos escenógrafos del canal 13 que trabajaban en efectos especiales y me dijeron que hay unas máquinas como corcheteras que tú les haces clack y salen telas de arañas. Así de fácil, cosa de comprarlas en Estados Unidos. Entonces él hizo un montaje para que la otra viera que no pasaba nada. Se imponía una cosa muy teatral dentro de su cabeza. Y agarró los más locos. Si tú te das cuenta los que están presos son los más psicópatas. Los más normales fueron replegándose, retirándose. Aparte de Joaquín Lagos que fue el único que se atrevió a enfrentarlo. El ejército algún día tendrá que reconocer que fue un héroe, que se opuso a La caravana de la muerte de Arellano y que lo engañaron y le mataron a la gente mientras él estaba de espalda.

– Otra teoría que tiene es que el Golpe fue un Golpe de los viejos contra los jóvenes.

– Sí, absolutamente. Porque Chile fue siempre un país feudal, un país de un grupete de amiguetes que se formaron entre algunos Castellanos que quedaron del tiempo de la Conquista y la primera emigración vasca del siglo XVIII. Es muy divertido porque los vascos son montañeses rudos que se consideran asimismo todos nobles, No había nobleza; era la única parte de Europa que no había caballeros, reyes, duques. Pensaban que por solo ser vasco eran ya nobles. E hicieron este país tan tremendamente feudal y tan abusador. Tuvieron que matar cientos de personas en las salitreras y en las minas de carbón para qué recién empezara la clase obrera a organizarse. Chile fue siempre un país clasista y tremendamente racista, discriminador a morir. A partir de Marmaduke Grove, talvez con Arturo Alessandri -que era ante todo bastante rupturista- empezó a gestarse esta cosa de igualdad, de rebeldía a la injusticia en que estaba cimentado este país. Con este grupito en el Congreso y el Senado y toda la gente viviendo a pata pelada en las poblaciones callampas. Cuando yo era chica me acuerdo de haber visto unos piececitos de niños azules en la calle por el frío. Era normal ver cientos de niños a pata pelada en el invierno, moqueando, niños desnutridos. La gente era extraordinariamente pobre y a nadie le importaba. Había una falta de compasión aterrante. Entonces empezó este movimiento que culminó con la Democracia Cristiana y con la revolución en libertad de Frei, y básicamente lo que fijó como una línea fue la Reforma Agraria. La gente estaba histérica porque le iban a quitar los fundos, que eran una provincia entera. Mi abuela tenía un fundo que lo dividieron en seis para poder venderlos. Empezó este movimiento a partir de la revolución cubana y aquí en Chile fue fuerte, muy impactante. Por primera vez David le ganó a a Goliath. Volviendo al hecho que fue una guerra generacional, Jaime Guzmán era joven, debe haber tenido la edad mía; pero era un viejo eterno. Era un tipo de 90 años en sus conceptos y en la espantosa Constitución. Y como él gente más vieja que lo seguía como los Edwards y los Matte, que eran los dueños de Chile hasta ese minuto. Francisco Javier Cuadra era otro viejo viejo. Bueno esa especie que eran como los gremialistas de la Católica. Que fueron como Alan Cooper, que mató al general Schneider, que el otro día lo ponen como pobre víctima de los mapuches. Yo twitteé “…¿por qué no ponen que él es uno de los asesinos de Schneider? ¿Por qué no lo dice La Tercera? Pobrecito él que le pegan los mapuches”. Personas como esos eran todos de terno y corbata. Los Bulnes. El entramado que se va haciendo es muy perverso. A estos niñitos Bulnes cuando asesinaron al general Schneider los protegió el cura Karadima. Y cuando Karadima cayó en desgracia, y se supo quién era Karadima, el estudio de abogados que lo defendió fue el de los Bulnes porque estaban en deuda. Bueno, y la gente defendiendo a Karadima y a O”Reilly hasta el día de hoy. Ahí te vas dando cuenta que hay una cosa entre perversa e ignorante, y muy tenebrosa. El cardenal Barros para que decir. Entonces toda esta cosa tenebrosa enfrentada con unos pendejos chicos que éramos nosotros. Si tú revisas el informe Valech y el informe Rettig es muy poca la gente mayor de 25 años. Los mayores de 25 años son campesinos, gente muy pobre, muy NN para ellos. Como los que mató Rosauro Martínez en Valdivia, como Echeverría y los muchachos que mataron: Ruiz-Tagle o Germán Berger que pasaron a la historia, pero hubo cientos de personas humildes que mataron. Yo fui una vez después del Golpe a sacar un certificado de antecedentes y me puse a conversar con la gente que hacía la cola y me decían: ‘En la población que nosotros vivimos vienen en la noche, se los llevan, obligan a la gente hacer una zanja y los ponen ahí a todos los hombres, les disparan, caen dentro de la zanja, vienen los bulldozer y le echan la tierra encima. Eso nos pasa todos los días’, me decían. Y eso jamás se supo. Aquí murió mucha gente que no está ni contabilizada en los campos y pueblos. Más los que denunciaban como Pamela Jiles de16 años. Estuve detenida con dos señoras mayores que deben haber tenido unos 40 y las otras seis que estábamos entre 16 y 24. En el fondo eran puras cabras chicas, como que a la Camila Vallejos hoy la tomaran, la torturaran, porque anda manifestándose. Fue una guerra generacional porque la gente en el fondo venía con este concepto nuevo de igualdad, de fraternidad, solidaridad, de hacer un país más justo. La gente joven se casaba y se iba a vivir a las poblaciones. Hoy día es impensable esto. La sensación que tuve tras el regreso, ese primer año viviendo aquí en Chile, es que había habido como una especie de tsunami, de maremoto. Había pasado el agua y se había llevado todos los conceptos progres que se habían ido generando los últimos 30 años, y que se había vuelto a instaurar ese país antiguo clasista, racista donde unos pocos eran los dueños de todo y donde todos los demás tenía que estar supeditados. En la cual se creó una clase media enorme pero que no es peligro para ellos hasta el día de hoy. No es peligrosa como era el proletariado. El proletariado sí era peligroso, porque eran gallos con conceptos intelectuales. Tú hablabas con un gallo de una población y el tipo sabía más que Marx. Porque habían leído, habían estudiado, habían viajado, habían ido a la Unión Soviética, Cuba, para allá, para acá. Había gente súper preparada. No eran solamente unos rotos que agarraron un fusil. Esa gente desapareció, los mataron, los aniquilaron emocionalmente torturándola. No torturaron por bolitas de dulces o porque eran malos. Es un concepto de la guerra que la instauraron los gringos y lo pusieron en toda América Latina. Aquí venían a estudiar a la Escuela de las Américas a Panamá, e iban a estudiar tortura a Brasil. Pero no es que torturen porque sea malo, sino es que es una forma de aniquilar emocionalmente a la gente para que sea un ejército de borregos con el cual yo hago lo que quiera. Entonces claro, después yo les doy autos, casas, y no son un peligro para mí. YoFui0000000433904023-6

Los siúticos

Hay gente que quiere ser diferente, que no conforman con su vida. No es el caso de Gloria. Pese a ser actriz nunca ha deseado ser otra. Le sienta bien el papel de Gloria Laso. No ha sido fácil ¿pero quién dijo que iba a serlo? La vida es bella. Con dinero o sin él. Pero a algunos se les va la vida buscando dinero. Quieren más poder y lujos. Y cuando se dan cuenta de su error ya están solos. Gloria vuelve a mirar al pasado y a utilizar la memoria como instrumento de reflexion y aprendizaje. “En ese tiempo había poca clase media. En Chile había ricos y pobres. Y los demás eran los siúticos, palabra acuñada por la señora Larraín de García y Moreno. Palabra inventada en Chile que no existe en ninguna parte, que eran los aspiracionales. La clase media en aquella época eran los profesores, gente así. Letrados que habían estudiado pero no tenían los apellidos ni la historia. Entonces eran mirados ahí nomás. Pues hasta hoy son muy cerrados esos clanes de clase alta. Y vino esta revolución de libertad, también el proceso de las salitreras. Luis Emilio Recabarren y Elias Lafferte fueron gente muy importante porque empezó el concepto de explotación y empezaron los obreros a prepararse. Ahí viene la tremenda fuerza del Partido Comunista que no sé si era el único pero era el más sólido, con raíces en la clase obrera. La gente empezó a estudiar. En en documental de Patricio Guzmán La batalla de Chile se ve claramente como gente muy humilde tenía una preparación intelectual. Habían leído, se habían preparado, y todo condujo a que por única vez en la historia el socialismo fuera aprobado en las elecciones con todas las campañas del terror que había contra la cortina de hierro donde decían que en Rusia se comían a los niños. Así y todo fue tanto el nivel de conciencia de la gente que se votó por un gobierno socialista. Fue un 36% pero lo ratificó el Congreso porque siempre había un concepto de ser caballeros y eso era lo lógico. ¿Tú puedes entender que un día 11 de Septiembre ponen en el diario que se presente fulano, sótano y merengano y han llegado todos estos caballeros con una maletita con ropa, con una escobilla de dientes y la máquina de afeitar a presentarse al Ministerio de Defensa? ¿Quién en su sano juicio se va a presentar al enemigo con una maletita con una muda de ropa y una escobilla de diente? ¿Por qué? Porque había el concepto de caballerosidad, había el concepto de “un caballero es un caballero” y estos caballeros eran ministros. ¿Cómo se les iba a ocurrir que los iban a tratar como ganado y que los iban a llevar a la Isla Dawson a morírse de frío? Esa especie de caballerosidad existía en todas las clases sociales en Chile. La gente daba su palabra y nadie le iba a pedir que firme un papel; porque estaba la palabra. Ese tipo de gente desapareció. Vino la dictadura y salió una enorme cantidad de personas que de repente tuvieron auto, casa, dieron un salto social y se creó esta clase media aspiracional. Se empezaron a juntar con los otros que eran Aristocracia decadente, se entremezclaron. Porque cuando yo era chica anda a decir que tenías un amigo turco, que eran los árabes, palestinos. Cualquier cosa menos turco. Un turco era una cosa de cuarta categoría. Un judío era una cosa horrorosa. A mi mamá no la dejaron casarse con un judío solamente por eso, no hay otra razón. O sea, había una segregación brutal. ¿Y que pasó? Que esta gente llegó y se pusieron a trabajar, cosa que nadie había hecho en Chile, porque la gente vivía de los campos, reventaban a los campesinos y tenían negocios por aquí por allá. Pero lo entretenido era ir a Europa lo más seguido posible en vapor, ese era el panorama. Aquí iban al Club Hípico, al Club de la Unión. Entonces, de repente, surgió una clase media con un cierto nivel económico pero sin los niveles culturales y católicos que habían antiguamente. La gente no exhibía su plata porque era de muy mal gusto. Las casas eran muy sobrias. No había calefacción porque eso era un derroche pavoroso, incluso en los colegios. Había un concepto de la sobriedad y de la caridad. Tú podías hacer caridad, la gente regalaba cosas en las poblaciones. Mi mamá estudió en la Cruz Roja y donó cosas antes de ir a la universidad pero ella misma se reía y decía: “la caridad está permitida pero con gotario”, porque si tú eras demasiado caritativo eras chiflado”, sentencia Gloria con cierta molestia. laso1 “Apareció toda esta otra gente con plata. Empezaron primero los turcos, los judíos, los croatas, los alemanes. Llegaron y empezaron a ver que esto era cuestión de trabajar un poco y quedó una horda de rotos con platas, dicho en castellano antiguo. Gente con muy poca conciencia, con mucha competitividad, que fue el tema de los Chicago Boys: “Hagamos una sociedad bien competitiva de todos contra todos”, antítesis del proyecto anterior solidario y apoyador, tratando de subir a a los de abajo para que tuvieran más cultura pues al final a través de ella es que se nivela. Según la pituquería en ese tiempo a todos nos iban a hacer comunistas, “a todos nos van a bajar, lo que quieren es achatarnos, hacernos a todos iguales, y todos pobres, todos viviendo en poblaciones”, decían. Entonces la imagen era que nos iban a vestir como los chinos. Eso les producía mucho terror. Pinochet no tenía ningún proyecto económico, político ni de ningún tipo y ahí fue cuando llegaron los Chicago Boys desde Estados Unidos y metieron esta cosa. Hicieron como un laboratorio. Lo que encuentro más tremendo es que eliminaron todos estos conceptos católicos, de la Revolución Francesa y de las novelas de caballería que era este mundo medio romántico que duró hasta el 11 de Septiembre del 73. Los años de la Unidad Popular fueron fascinantes. Los viejos burgueses estaban acorralados. Cuando salió Allende mucha gente vendió su casa a precio de huevo y arrancaron. Quedaron los más valientes pero como al aguaite porque ya había pasado lo mismo en Cuba. Se habían ido a Miami y habían quedado como los pobres nomás y unos pocos con conciencia. Entonces en los años de la Unidad Popular ¿qué pasó? Fue una efervescencia. Por primera vez cayeron las barreras sociales, la gente te decía: “Y tú ¿cómo te llamas? Hugo, ahhhh ya”. Nunca te preguntaban “¿Hugo qué?”. A nadie le importaba el apellido. Cuando hasta ese momento te preguntaban el tuyo y el de tu mamá, y si no ubicaban a ti, el de tu mamá y el de tu papá, cagaste: No te convidaban ni a tomar té a la casa. Había vida social donde se salía con traje de fiesta, traje de baile y así vivía este grupete mientras los otros vivían en las poblaciones de una forma horrorosa. Entonces, en el fondo, no es que el proyecto económico de los Chicago Bois y de Pinochet mejorara este país con un modelo tan fantástico, que es lo que argumentan: que gracias a ellos hoy la gente tiene autos. No. Pasaron 40 años y el mundo sigue avanzando. El mundo se globalizó. Si el mundo no se hubiese globalizado no sé qué habría sido de este país. Entonces a Pinochet lo hicieron turumba ahí los Chicago Boys y una serie de gente que hoy son de la UDI y otros piolitas en la sombra, como Agustín Edwards, gente así, que hicieron este experimento de esta sociedad inhumana de libre mercado, donde finalmente las personas no somos personas; sino clientes. Todo el mundo es cliente y la vida transcurre en los mall y todo muy gringo. Chile siempre miró a Europa hasta los años 50. Luego miró a Estados Unidos y sacó lo peor: desde la comida chatarra hasta el concepto de vida que es consumir, comprar, vivir para comprar, y el del lado es mi enemigo así que me armo hasta los dientes. Aquí no hay muchas armas como en Estados Unidos que todo el mundo tiene armas, porque el resto de la gente no son tu hermano, ni siquiera tu amigo; son el enemigo. Entonces esta selva horrorosa es lo que instauraron acá, y es lo que está haciendo crisis ahora, porque de nuevo las generaciones jóvenes son como lo que fuimos nosotros: los que en la mañana íbamos a la Universidad y en la tarde a sacar cebollas en los trabajos voluntarios, o a juntarnos con los obreros. Yo trabajé mucho en el Departamento de Extensión de la Católica, e íbamos por las tardes a las poblaciones a educar, a enseñarles a la gente a hacer la mamadera, a no pegarle y lavar a los niños. Hacíamos sketchs para que la gente aprendiera a través del teatro conceptos básicos de higiene, entre otras cosas”, finaliza Gloria. 477933279_640

Sergio Buschmann, el documental

“Yo a Buschman lo debo haber conocido como en el 71, 72 por ahí, bueno él era un actor como cientos de actores. Estaba ahí como estábamos todos. Él era muy comunista, porque había gente extraordinariamente comunista. Todo el mundo se reía porque decían:’ … Los comunistas chilenos: llueve en Moscú y sacan paraguas aquí…’. Eran muy obedientes, otros éramos más rebeldes, y otros eran más rebeldes todavía. Había gente en las dos líneas. Que hubo siempre. Que está en La batallad de Chile, número 2, que es como la gente que quería avanzar de a poco, que le hacía caso al PC, como muy formales dentro de este aparato, un poco como era la Unión Soviética. Y los otros que eran más como el Che Guevara, más como Fidel con la Revolución Cubana, y más como dice en la tercera parte de La Guerra de Chile Ernesto Malboran, que termina cuando les grita a los camarógrafos: ‘Dele un recado al Presidente. Dígale que si no va ser ahora no va ser nunca’. Y eso es un poco lo que mucho empezamos a ver. Si el poder no se tomaba con las armas no se iba a tomar por ningún lado. Y Allende que, seguramente, había visto lo que era la revolución armada, y no quería eso para Chile, trató por todos los medios de hacer una cosa sin sangre. Pero era difícil contra una clase social que históricamente ha sido requete sanguinaria. Porque estos caballeros a la hora que le quitan sus privilegios se convierten en unos demonios. Y eso ya se vio en la Revolución de Balmaceda. O sea, fue exactamente lo mismo: le quitas un poquito los privilegios y se convierten en fieras. Una anécdota que te lo retrata de cuerpo entero: a los 15 años estaba en el colegio y estas niñas Comandari que ahora son tan de la aristocracia eran unas turcas recién llegadas. Ellas hicieron una fiesta e invitaron gente por la guía de teléfonos buscando los apellidos más pitucos. Yo no fui a la fiesta. No tengo idea. A mí me llegó que la gente fue, se pusieron de acuerdo y dijeron “les vamos a dar una lección a estas”. Fueron a la medianoche y le hicieron mierda la casa. Rompieron las cortinas, los sillones, tajearon todo, y se fueron. Pues habían osado entrar a la clase alta de este país tan aristocrático”, señala Gloria. buschmann – Siempre hay quienes se rebelan, como Buschmann, por ejemplo. – Claro, hubieron muchos. El problema es que no sobrevivieron. Mucha gente como Buschmann murió en la lucha. -¿Cuándo supo que Buschmann estaba en El Frente? – Todos sabíamos. Que era comunista primero que nada. Él se fue a la clandestinidad un montón de años y volvió diciendo: “Piola, yo estoy regio, no pasa nada”, pero como un tipo de izquierda. Como mucha gente que andaba por ahí circulando muy tranquilo. Y se puso a trabajar en telenovelas. Yo trabajé con él en una que le duró re poco: como a los 10 capítulos lo pillaron en Carrizal y lo tomaron preso. Pero estaba haciendo esta especie de doble vida. En el fondo él era vocero del Frente porque era muy teatral y a él le encantaba lucirse, había una cuestión de actor. En general la gente que se dedicaba a la política era más bien gente que le gustaba pasar piola. Entonces lo mandaron ahí, que él fuera el vocero. A mí me da una risa porque dicen “el terrorista”. Me peleé una vez con un CORE en Valparaíso porque, según él, yo hacía una apología al terrorismo. Si los terroristas son terroristas siempre, hasta que los matan. Si este tipo hubiese sido terrorista toda su vida habría seguido matando. Primero que nada: no mató nunca a nadie a nadie, ni una mosca. Segundo: lo que hizo fue entrar unas armas de la guerra de Vietnam que yo no sé si disparaban. Estaban muy antiguas, obsoletas. Bueno, él estuvo dispuesto a usar esas armas pero contra un tirano. Después se fue, volvió, se fue, volvió, se entregó y vivió 20 años más tranquilamente sentado en su casa. Yo no conozco ningún terrorista que se jubile de terrorista. En el fondo era un comunista muy consecuente que tuvo la suerte de sobrevivir a las torturas, cosa que mucha otra gente de otros partidos no tuvieron. En el fondo Buschmann representa a mucha gente. No es un francotirador que lo único que se le ocurrió es ir a pelear contra Pinochet, ni tampoco el dueño del Frente Manuel Rodríguez, ni tampoco el dueño del Partido Comunista.

– Manejaba otros proyectos para hacer el documental?

– Lo iba hacer de sobre una persona que conozco, que está en cama hace 28 años, que tiene esclerosis múltiple. Le dijeron que se iba a morir, se compró un ataúd, hizo todas las cosas y lleva 28 años que no se muere. Ya tiene bisnietos y sigue sin morirse pero ya lleva 28 años acostado. ¿Tú viste la película Mar Adentro? Un Mar Adentro multiplicado por mil. Ya no le entran balas. Era un caso interesante pero ahí hubieron problemas prácticos, y cuando vi a Buschmann se me ocurrió que tenía que hacer una película. Elijo a Buschmann porque yo tenía que hacer una película sin plata, lo cual es bien difícil. Tenía que ser sobre un personaje entretenido para poder sostener un rato el documental, que yo no necesitara salir a la calle a reportear y no tenía ni más plata, ni más gente. Eentonces tenía que ser algo sobre una persona bastante especial como para sostener una película todo el rato él y para mí Buschmann representa mucho ese tipo de gente que había antes, que partieron de la pituquería talquina. Dde hecho hablaba con la Liliana Ross el otro día y me decía: “que loco, porque cuando entró este cabro a la escuela era un cabro medio hippie, bien volado, bien tranquilo”. La mamá era Silva de Talca. Los de Talca decían que había Silvas que silban bien y Silvas que no saben silbar. Pero él era de los Silva que silban bien. El papá era muy rico, un tipo que tenía tierras en Argentina y en Osorno. De hecho hay una calle que se llama Julio Buschmann en Osorno. Él se crió en Argentina toda la adolescencia. Pienso que parte de ese carácter tan como echado para adelante, tan poco chileno. Porque por algo acá dicen “de atrás pica el indio”, porque siempre el chileno va atrasito, medio torvo, medio cachando dónde va la cosa. Los argentinos son frontales. Se me ocurre que tenía más que ver su formación con Argentina esto de ser más frontal, pero en el fondo para mi Sergio era dos cosas: por un lado era como el actor viejo que ya toda la gente sobre todo en estos países americanos o tercermundista este concepto de la gente desechable a calado muy hondo que es muy gringo, pero los gringos tienen un montón de plata cuando jubilan y se van a dar vuelta por el mundo en un trasatlántico; aquí simplemente uno se sienta y espera morirse y siempre sobre todo con los más jóvenes en lo general. Entonces esta cosa de que ser viejo significa como ser olvidado y estar de más en este mundo. Para los actores es mucho más dramático porque fue gente celebrada, aplaudida y reconocida. De repente pasar a ser NN es mucho más violento para el ego, para la vanidad. Ver un gallo que fue un actor y que era guapo, atractivo, que las mujeres lo encontraban regio y verlo así como arrastrando las patas y caminando apenas con un bastón. Como la imagen de lo que es la vida en el fondo y de lo que es el concepto de esta sociedad, que es el antesis de los pueblos originarios en los cuales los viejos son la sabiduría, y son los que conducen porque son los que tienen la experiencia de vida. Aquí la experiencia de vida vale callampa, lo que importa es la juventud, la plata y la capacidad de lucha, que es una cosa con muy poca sabiduría. Esta cosa del actor viejo a mí me conmueve mucho. He visto muchos morir olvidados y pobres y encuentro que es tremendo. Entonces este concepto del gallo como, los que llegaron al poder después de la Dictadura y terminaron finalmente veraneando en Cachagua no son precisamente los que dejaron la vida o los proyectos personales por la lucha contra la Dictadura. O si la dejaron, en algún momento, se les olvidó después. Buschmann-comunista-con-el-favor-de-Dios

Buschmann es el terrorista que nunca mató a nadie. Como un aviador que nunca se subió a un avión ¿cachai?- dice Gloria mientras bebe su té rojo. Y redondea la idea-. O un Capitán que nunca tuvo ejército. Es como un chiste absurdo, pero ahí también te das cuenta lo que influyen los medios de comunicación en los conceptos de las personas. Yo traté de hacer eso precisamente: de demostrar que él no es ningún terrorista, que tiene sus contradicciones como todo ser humano pero que es un tipo como los de antes, gente que casi ya no queda en este país, que está extinta y no como los Enrique Correa, Garretón o los Tironis que en su momento iban para ese lado y terminaron para este otro. O gente que estuvo a favor del golpe algunos demócrata-cristianos entusiasmados, no porque quisieran dar el Golpe sino porque pensaban que les iban a devolver el país a ellos. Yo siento que estos 25 años ha sido una neo-dictadura tal vez ya no se necesita asesinar, torturar y matar; el sistema ya quedó instaurado porque ya le cambió la cabeza a las personas. Hoy a las personas le importa una raja el señor del lado, les interesa ellos mismos, su casa, su auto, su estatus y éxito. Entonces lograron instaurar eso en la media de la personas. Ya no necesitan estar matando gente. El día que lo necesiten van a volver a hacerlo de todas maneras. Pero sin ningún problema.

“Para el documental yo no tenía plata para ir a Valparaíso. Fueron dos o tres viajes. Yo no hago ningún análisis político porque no soy cientista política”, manifiesta Gloria. “Traté de hacer el perfil humano de Buschmann porque creo que la memoria es fundamental en esta historia. Hay mucha gente que vivió cosas brutales, se va a morir y toda esa memoria se va a olvidar. Yo supe lo que pasó con Balmaceda porque a mi bisabuelo lo mataron y mi abuela me lo contó. Pero la gente de mi edad no tiene idea en qué consistió la Revolución de Balmaceda, ni quienes eran contra quienes y por qué. Si hubieran habido documentales probablemente cuando estábamos en tiempo de Frei ya la gente se hubiese avivado. Hubiesen dicho:’Aquí viene la mano igual, esto se va a volver a repetir'”,finaliza Gloria. fusilmed – ¿Ahora con en este documental se formó una opinión más concreta sobre el Frente Patriótico Manuel Rodríguez?

– Yo tenía una opinión: el Frente Manuel Rodríguez debió haber existido 20 años antes. Creo que llegó con 20 años de retraso, antes de que se formara. Si el Frente Patriótico Manuel Rodríguez hubiese existido en el 70 y si el Partido Comunista hubiese tenido una posición más Leninista probablemente se me ocurre que podría haber sido. Si la izquierda no hubiera estado divida en dos posiciones: unos vayamos despacio; otros rápidos, capaz que se podría haber hecho una revolución. Indudablemente nadie entrega por bolitas de dulces el poder en ninguna parte. Ahora, el tema es quizás para dónde hubiese ido también.

– ¿Qué hubiese pasado? – Siempre pensé que fue una pena que Allende haya salido el año 70. Si hubiera salido Tomic habría sido un proceso más lento probablemente, pero más difícil de parar. Porque el próximo gobierno sí que habría salido Allende y ahí hubiese habido mucho más conciencia y más masiva, porque el partido Demócrata Cristiano era muy masivo. Entonces se habría ido más despacio pero capaz que hubiera sido más imparable. Ahora, con Estados Unidos era difícil que la cuestión fuera posible. Si las colas de la UP, todo eso era una anécdota. El Golpe de Estado se decidió el 4 de Septiembre de 1970. El día que salió elegido Allende. “Éste no va a seguir y punto”, dijeron.

–  ¿En el gobierno de Allende hubo mucho sectarismo: el Partido Socialista, Partido Comunista, el MIR, el MAPU?

– Cualquier cantidad. La gente no se casaba. Un mirista jamás se hubiese casado con un comunista, por ejemplo. Eso también jugó en contra del gobierno porque habían dos posiciones casi irreconciliables: un sector del partido Socialista y el MIR. Estaba Altamirano. El Mapu. Bueno la muerte de Rodrigo Ambrosio también fue mala suerte porque era bastante la gente del Mapu. Y en el MIR si no hubiese muerto Luciano Cruz probablemente también habría sido distinto. Entonces estaba ese sector que eran como los jóvenes, los humanistas, fidelistas que tenían el mismo concepto de Fidel: tomémonos el poder porque nadie nos va a regalar nada; y los otros que decían vamos despacio, vamos amarrando de a poquito. Eran bastante irreconciliables las dos posiciones. Y Allende estaba ahí con la muñeca tratando de reconciliar las dos cosas, pero había sectarismo y desprecio, y a río revuelto ganancia de pescadores. Pienso que la suerte estaba echada igual. O sea Estados Unidos no iba aceptar otra Cuba en América Latina porque hubiera sido como decía el Che: 1, 2, 3, Vietnam. Si Chile hubiera seguido el camino, habría seguido Argentina, habría seguido Uruguay, y qué sé yo y el patio de atrás de Estados Unidos se habría ido a la cresta. Ellos no lo iban aceptar. Ni Nixon. Ni aunque hubiese estado Obama a esas alturas, nadie lo hubiese aceptado. Porque no les convenía.

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