Nessuna come Dacia

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Por Hugo Dimter

Cuatro muchachos de un pueblo italiano violan a una compañera de curso de trece años. La golpean salvajemente, le quiebran dos costillas y el tabique nasal, para luego dejarla abandonada en un viejo caserón. Los estupradores son menores y amigos de la niña. Al ser detenidos dicen que ella lo deseaba, que usaba faldas cortas y sonreía siempre. El pueblo no lo puede creer. Todo era tan tranquilo en esa localidad italiana. El diario del pueblo y el director de la escuela ponen en duda los hechos y señalan que habría dos supuestos adultos inmiscuidos. Una amiga, que es testigo al esconderse, da su testimonio, pero un año después -transcurrido el juicio- los jóvenes son dejados en libertad. Dos de los padres de los inculpados hacen una gran fiesta para todo el pueblo donde la comida y la bebida abunda. “La inocencia siempre gana” es la inscripción en el colgante que le han regalado a todos los vecinos. Relatos de este tipo son los que escribe Dacia Maraini. dacia1 – Yo entiendo el español- le dice Dacia Maraini al traductor quien propone traducir las preguntas. No hace falta: Dacia se da cuenta de lo que pasa a su alrededor.

Tiene los ojos rabiosamente azules. El pelo corto, rubio y ensortijado adornando un cuerpo diminuto y frágil. Es dueña de una narrativa que emociona, que se desvive por los más desposeídos y por las mujeres, que al igual que ella sufren los embates de una sociedad que no tiene piedad. Es cierto que las leyes cambian pero la mentalidad no, pues ésta es fluctuante… Hay excitación colectiva, odio, venganza, y un sinfín de cosas que van en contra de las mujeres y que incluso las llevan a la muerte. – Para la redacción de mi libro Amor Robado -ocho relatos de violencia contra mujeres- fui a ver un juicio contra cuatro jóvenes acusados de violación. relata Dacia-. Un grupo de jovencitos había violado a una niña de 13 años. En el juicio decían que ella estaba de acuerdo, pero la cosa que me ha asombrado más- cuenta Dacia-, es que las madres de los violadores gritaban contra la niña. Decían que era una prostituta, que andaba con mini falda, que era una provocadora, y se ponían del lado de los violadores. Eso demuestra que la violencia no es un problema de genero; si no de cultura. Algunos respetan los derechos humanos y otros no- finaliza Dacia. 00106520659035____2__1000x1000 – Soy una lectora apasionada. Tengo padres y madres literarias. Empezando por las místicas de los conventos, en el siglo XII, donde se puede comprender la censura de la Iglesia pues son textos bastante sensuales. Ángela de Foligno por ejemplo. Lo que no se entiende es la censura de los laicos. Las otras madres literarias son Emily Dickinson, y Murasaki Shikibu. …En la literatura mundial mayoritariamente los protagonistas son siempre hombres. Una novela está hecha de muchos personajes. Lo que cuenta es el punto de vista, que puede ser histórico pero también sexuado. Si se razona de manera biológica se hace racismo. Un ejemplo: en siglo XIX Emiliy  Dickinson fue la más grande poeta norteamericana a la que, inexplicablemente, nunca le permitieron publicar. Ella le escribió a un critico quien le respondió: “… No esta mal, pero para mí las manos de las mujeres deben estar ocupadas en la cocina”. Emily tenía una fuerza y un talento sin igual, y sin embargo estaba en casa mirando el mundo desde la ventana. Cuando ella murió su cuñada , Susan, dijo: “Deténganse”, conservó las poesías y hoy Emily es la más grande poetisa norteamericana de todos los tiempos. Ello demuestra que es muy difícil el acceso a la literatura para una mujer, incluso hoy- señala Dacia. dacia5 La escritora italiana sabe lo que es el dolor. Vivió tres años de su infancia recluida en un campo de concentración japonés durante la Segunda Guerra Mundial luego que su familia -sus padres y sus tres hermanas- se negara a reconocer el gobierno fascista de Mussolini. Volvió a Sicilia. Luego comenzó a escribir. Fundó la revista Tempo di Letteratura para luego incursionar en el teatro, una de sus pasiones. Fue pareja de Alberto Moravia, con quien estuvo durante 21 años y, mediante el cual, conoció a gente como Pier Paolo Pasolini y otros, con los cuales recorrió el mundo. Es la gran dama de la literatura italiana, pero con raíces en nuestra patria: una abuela chilena, Sonia Ortuzar, que fue soprano lírica. Dacia Maraini, pese a su talento y sus logros, es tan cercana como la más humilde. Basta verla sonreír para darse cuenta de lo excepcional de su persona. Dacia se hace querer. Dacia se hace leer.

María Giustina Laurenzi y Dacia Maraini

María Giustina Laurenzi y Dacia Maraini

– Usted vino en el 2005. Han pasado diez años. ¿En este segundo viaje qué le ha llamado la atención de Chile de hoy?

– Ciertamente ha cambiado mucho en es el aspecto urbanístico: los grandes edificios, la parte más moderna y ciudadana; pero también, y para mal, me asombra la muchísima contaminación de este aire irrespirable.

– Antes de venir a Santiago de Chile ¿cuál era su imagen de Chile? ¿Aquella del Golpe de Estado? ¿Aquella de Salvador Allende? ¿Aquella de Pinochet? ¿U otra?

– Bueno, yo estuve, como muchos otros italianos, muy golpeada por el Golpe de Estado y por la muerte de Allende. Hemos tenido en Italia tantos chilenos exiliados. Muchísimos. Yo he conocido actores, pintores, músicos, gente de mi campo artístico. Por lo tanto hemos conocido al mejor Chile que debió salir exiliado hacia Europa. He conocido el horror a través de estos prófugos que narraban lo que sucedía. Creo que después de la caída de la dictadura, y con la libertad, una bella diferencia existe; pero, pese a todos los defectos que hay, la democracia está presente. dacia400 – Usted como mujer y escritora siempre ha luchado. ¿Este sistema neoliberal competitivo y egoísta es su enemigo? ¿Una escritora debe escribir sobre el mal?

– No. No tanto sobre el mal. Si no sobre la problemática. No sobre el mal porque hay poco que hacer. El conflicto interesa porque se puede resolver; el mal es casi imposible de resolver. Porque el mal existe. El conflicto se puede intervenir y por ello me interesa.

– ¿Alberto Moravia y Pier Paolo Pasolini estarían enojados e indignados con este mundo actual?

– Ellos serían muy críticos. Verdaderamente sobre todo de las cosas profundas. Pasolini ya lo había dicho, porque él era un profeta, y tuvo de la ideas proféticas sobre la evolución de la sociedad.

– Hay mafia, guerra, violencia, corrupción desigualdades. El hombre no aprende nunca y sigue haciendo el mal. El mundo está muriendo. ¿Cómo ve el futuro de la humanidad?

– Esto es verdad. Pero yo soy optimista porque pienso que existen las fuerzas del mal; pero también las del bien. De quienes aman la vida, quienes trabajan, quien es honesto, quien tiene solidaridad. Por ejemplo en Italia tenemos un movimiento de solidaridad de base que es muy fuerte y del que no se habla nunca. Pero al momento de actuar solidariamente, con el voluntariado, es muy consistente. Y es una forma de resistencia. Es la mejor parte. Pero no aparece en los medios. Claro, cuando veo la representación de la violencia esto me da miedo. Donde esta la guerra mueren las palabras. La guerra desencadena el odio. Que sin guía lleva a la catástrofe. Estuve recientemente en Africa y visité esposas de hombres que hacían la guerra y ellas se habían puesto en movimiento para impedir que los hombres se lleven a sus hijos de diez años a la guerra. No pararon la guerra, pero detuvieron a los niños. La atrocidad era intolerable. Si hubieran mas iniciativas algo más se podría hacer. El ISIS da un mensaje de muerte y contagia el amor por la muerte, ligada a una idea de fin de muerte que fascina a muchos jóvenes, jóvenes europeos, miles, para matar. Cuando matar se transforma en un deseo y llega a ser liberación es el fin del mundo. Ellos quieren defender la muerte. Tenemos que combatir contra esto. Las mujeres dan la vida y son más sensibles, y deben contradecir eso.

– Hoy hemos dejado de lado la cultura por intereses económicos. ¿Cuál es el papel de la memoria? ¿Para qué recordar?

– Este es el rol y trabajo de los escritores y poetas. Mantener viva la memoria. Porque la memoria es nuestra consciencia. La memoria es carta de presente y de futuro. No se puede andar hacia el futuro si no se tiene un conocimiento del pasado. La memoria es importantísima.

Vivian Lavín y Dacia Maraini

Vivian Lavín y Dacia Maraini

La violencia no es un problema de genero; si no cultural -Cuál es hoy el rol de las mujeres en la sociedad actual? ¿Y por ende en la literatura?

– En la traducción literaria hay una discriminación sexual. Se traducen muchos hombres y pocas mujeres. Pese a que las mujeres leen más. El mercado está muy abierto a las escritoras. El mercado no discrimina. Desde el momento que la traducción es una forma de prestigio ahí sí hay muchas mujeres que son discriminadas.

– ¿Han ayudado las religiones a democratizar este rol al abogar por las mujeres?

– Depende porque hay religiones intolerantes. Grupos como ISIS son intolerantes. Pero pienso en el Papa Francesco, quien es este momento está haciendo un trabajo de vanguardia porque él va a darle la mano a las otras religiones. No hay intolerancia. Pienso que él está de la parte moderna de la religión que busca la paz, el cambio. No busca la guerra. En vez, ellos buscan la guerra a todo costo. Claro, cuando veo la representación de la violencia esto me da miedo. Donde está la guerra mueren las palabras.

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