De bufones, osos y poderOSOS

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Por Guillermo Rodríguez
De larga data -en la historia de la humanidad- es el uso y abuso del arte y los espectáculos como una herramienta de dominio en función de los intereses de quienes detentan el poder. El circo romano para calmar la plebe, las olimpiadas del régimen nazi, las giras artísticas de emblemáticas bandas musicales y cantantes para entretener las tropas de Estados Unidos en Vietnam. Y sin ir muy lejos los futbolistas, artistas y cantantes que antorcha en mano marcharon en nuestro país para ratificar su apoyo a la dictadura militar en Chacarillas.
Por cierto, en todo tiempo hubo quienes no aceptaron que su arte fuera puesto al servicio del poder y todo lo contrario, desde su lugar y sus capacidades desarrollaron el arte y sus capacidades al servicio de los sometidos, como los mismos gladiadores insurrectos y decenas de científicos, artistas, poetas, escritores asesinados en diversos periodos por sus obras y acciones desafiantes al poder.
En las cortes del Medioevo, el Bufón ocupaba un peligroso puesto en la corte. El bufón podía reírse del rey y de sus acciones y cuanto más era acida su mofa, mejor. Era el doble juego del poder, usarlo como vía de desahogo de la rabia, el dolor, la impotencia de los sojuzgados. Pero solo eso estaba permitido y hasta un cierto límite.
En el Chile de hoy, cuando el tinglado de los poderosos se desmorona a costa de negociados espurios de las empresas, colusiones, carteles, corrupción a todo nivel, cuando los politicastros de cuello y corbata serviles al capital nacional e internacional son ampliamente repudiados y la presidente es rechazada ya por el 80% en las encuestas, cuando diversas instituciones como la Iglesia, la Justicia, el periodismo, Carabineros y las FFAA, la educación y hasta la practica medica están severamente cuestionadas por su obsecuencia ante el poder, aparecen en un espectáculo pensado para la manipulación de las masas, dos bufones varones y una comediante mujer, feminista que se pasan de la raya, que sobrepasan el rol de entretenedores para servir como espejo de la realidad del país. El sacrosanto guardián eterno de los intereses del gran capital en Chile, el Mercurio y una pléyade de corifeos en otros medios, ponen el grito en el cielo, chillan, exigen control, advierten la insurrección ad portas, entrelineas demandan represión. Inaceptable para ellos estos bufones, menos aún la tal Natalia Valdebenito descarada y desvergonzada total y hablando de feminismo.
Por cierto que otro gallo cantaría si efectivamente todos esos espectadores en catarsis que reían, aplaudían y se regocijaban con los bufones asumieran otra actitud en la vida cotidiana expresando mas palmariamente su rabia y rechazo a todo lo denunciado. Por ahora, esto representa el malestar que va creciendo, representa una advertencia, un toque de alarma para los poderosos que el rebaño sometido comienza, como decía la Segunda Declaración de la Habana, a despertar del sueño embrutecedor a que han sido sometidos.
Y justo tras estos hechos, como anillo al dedo, pensaron desde el poder, un Oscar de la industria cinematográfica al cortometraje Historia de un Oso, ponía a su alcance la posibilidad, una vez mas, de colgarse de una obra exitosa, de usarla propagandísticamente para sus fines, invitando al exiliado que motivó la cinta, por supuesto al Palacio de Gobierno, a la misma Moneda . Si hasta personeros de la derecha más recalcitrante, el mismísimo Piñera expresaban su satisfacción por la historia de la cinta y el premio, al igual que decenas de crónicas en diarios valorando la cinta por su mensaje de amor a la familia, que no trasmitía odio, que podía verse tranquilamente como lo dijo un senador que quiere ser candidato, como cualquier otra obra de Walt Disney.
El mismo exiliado que motivó la cinta le hizo tremendo “Osooooooo” al poder, negándose a ir a palacio hasta que la Constitución de la dictadura fuese cambiada.
En verdad, el cortometraje relata la historia de un oso encarcelado por unos soldados (no se explica porque) que es obligado a trabajar en un circo del cual huye y tras encontrarse y despedirse de su familia parte al exilio donde recordara permanentemente a su familia y trabajara dando a conocer su situación de victima. Diez minutos para plasmar en imagen la tragedia del exilio y una arista de él.
Expuesta así, la obra venia como anillo al dedo a instalarse en medio de un debate histórico, el de la lucha por la memoria, validando de alguna manera un mega relato construido por la Concertación sobre lo acontecido en el Chile de Allende y Pinochet, ese relato que reduce los hechos al extremismo de militares fascistas y grupos ultraizquierdistas que sobrepasaron a Allende, luego la mayoría del país son victimas, son individuos, y la represión fueron excesos de algunos uniformados por culpa del tirano. Se esconde el proceso real, la lucha de clases, la existencia de proyectos y actividad política, se transforma al luchador social, político o revolucionario en una victima más, sin mencionar ni hablar del proyecto político y de las actividades que sostenía, despojándolo precisamente de aquello por lo que fue detenido, torturado, encarcelado, asesinado o exiliado: su proyecto político, su practica, su pertenencia a una organización, a un partido.
Así, desafortunadamente, quizás sin quererlo, los autores de la obra Historia de un Oso muestran a un Oso solitario, sin pertenencia explicita a algún sindicato, organización, solo un trabajador. La trama no dilucida el porque es encarcelado, y solo muestra a un ser en el exilio acongojado, que mira y mira la foto de su familia. Esa historia, es la que los poderosos de hoy pretendieron usar, colgándose de su éxito.
Pero la verdad para muchísimos osos de ayer y de hoy, es otra. De partida porque las Osas nunca se quedaron quietecitas esperando al Oso. Desde el primer momento los familiares, principalmente mujeres construyeron organizaciones para luchar en el país, enfrentando a la misma represión, por verdad y justicia. Así surgieron las organizaciones de familiares de Ejecutados, de Detenidos Desaparecidos, de Exiliados, de Presos Político donde principalmente las Osas se encadenaban, marchaban, hacían huelgas de hambre, incluso un Oso llamado Sebastián Acevedo se inmoló reclamando justicia.
Y si bien es cierto que muchos osos fueron detenidos, torturados, asesinados o exiliados, sin que ellos tuvieran participación alguna ni en el gobierno de Allende ni en la resistencia posterior, la gran mayoría de hombres y mujeres golpeadas por la represión lo fue por ser parte de un proyecto político, de una organización, por ser luchadores sociales, no simplemente individuos.
Pero en la historia real, existe una parte poco visible y que tiene mucho que ver con el Chile actual. Los osos renovados. Los que sacaron cuentas y dijeron “ si no puedes con el poder, únete a él”. Y dejaron de ser osos grises, pardos, negros, para convertirse en poderOSOS. Osos con magísteres y doctorados, con muchas relaciones políticas con la socialdemocracia de todo el mundo, renovados que llegaron justo a instalarse en el país cuando vivíamos horas decisivas donde también participaban clandestinamente osas y osos que no habían aceptado vivir en el exilio y que habían reingresado al país amando a sus familias, también mirándolas en foto, pero sumándose a la lucha directa. Gladys Marín fue un ejemplo, como las decenas de miristas y posteriormente combatientes internacionalistas del FPMR, de Lautaro. Y las decenas de osas y osos que habiendo estado ya en prisión se sumaban a la lucha directa, con todos los medios y formas en contra la dictadura, avance maravilloso que planteaba la posibilidad largamente añorada de luchar directamente por el poder. Y el capital internacional, el Imperialismo movió sus piezas. Los osos no debían triunfar. Había que desarmarlos, había que pactar y negociar para mantener la obra de fondo del gran capital. Y los osos y osas renovadas cayeron en Chile justo, justito para encaramarse por sobre un pueblo agotado en lucha y presentarse como los que triunfaban con una rayita en las urnas. Son los mentirOSOS. Los que trajeron justicia en la medida de lo posible instalando la impunidad. Son los apestOSOS que mandaron al exilio por 20 años a un grupo de compañeros encarcelados.
Son los codiciOSOS que llegaron a poto pelado y que prontamente se convirtieron en consultores, empresarios, inversionistas, ganando adeptos y votos con el cuento de que ellos derrotaron a la dictadura y esgrimiendo su fantasma cada vez que son cuestionados. Los ambiciOSOS que se instalaron en el aparato del Estado para depredarlo, para instalar la corrupción, los proyectos, las ONG sucursales de sus tentáculos, para reclamar sus coimas también a Soquimich, para los prestamos escandalosos de los Bancos, para el trafico de influencia.
Por eso estaban feliz con la aparición de este cortometraje y su premio, porque pensaban una vez mas usarlo para blanquearse, para recordar una vez mas que ellos fueron osos exiliados, pobrecitos ellos y ellas, para manipular como tantas veces lo han hecho. Pero les salió el tiro por la culata.
Porque nadie olvida que son ellos los que rescataron a un Pinochet burlón desde Inglaterra. Porque nadie olvida que ellos instalaron las cárceles de alta seguridad para los jóvenes osos que hoy luchan e inventaron las cárceles cinco estrellas para los asesinos de anteaño, los que inventaron los testigos sin rostros para encarcelar mapuches. Porque nadie olvida que son estos mismos poderOSOS los que vendieron todo el país al capital extranjero. Porque son estos mismos que hoy lloran lagrimas de cocodrilos emocionados por el film, los que niegan reparación y justicia a viejos osos y osas ex presos que mueren cada día con pensiones miserables y salud de indigentes, mientras que esos otros osos, alguna vez compañeros de exilio y prisión ganan sueldos millonarios como funcionarios del Estado.
Es esa verdad la que el cortometraje en diez minutos no podía contar. Tampoco la existencia de osas y osos que jamás se han rendido, que nunca fueron derrotados. Que año tras año han vivido sembrando nuevas rebeldías y que hoy gozan con las primeras cosechas. Y son jóvenes, los y las osas que hoy desafían al poder.
Son la nueva generación que lucha, la valerOSA, la más valiOSA, la hermOSA.
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