Dominancia

Teatro

Dominancia o la transgresión autorizada

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Por Hugo Dimter

Colonia Dignidad, pueblos indígenas, discriminación, sexismo. Un musical contemporáneo de Andreas Bodenhofer y Verónica González sobre la fuerza emancipadora de los derechos humanos. La banalidad del mal, aquella frase acuñada por Ana Harendt para describir que algunos individuos actúan dentro de las reglas del sistema al que pertenecen sin reflexionar sobre sus actos, ni por las consecuencias de aquellos; sólo por el cumplimiento de las órdenes, parece estar más presente hoy que hace algunas décadas. Esa banalidad se ha revitalizado.

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“La idea original es de Verónica. Se le ocurrió hacer algo con Colonia Dignidad. Siempre nos ha interesado hacer estro musical. Combinar música y teatro: una amalgama entre música, texto e imagen. Una ópera hablada. Los actores tienen que decir sus parlamentos de manera normal pero es como si estuvieran cantando”, nos aclara Andreas Bodenhofer. Ayer y hoy la tortura, la ejecución de seres humanos o la práctica de actos «malvados» no son considerados a partir de sus efectos o de su resultado final, con tal que las órdenes para ejecutarlos provengan de estamentos superiores. Es la ironía de realizar matanzas en pos de un bien superior que se atribuye a la paz. Esa es una burda mentira para maquillar intereses mezquinos. Órdenes. Esa es la otra gran excusa. La burocracia del mal. Y frente a ello, en nuestro país -entre muchas otras- una ópera musical. Textos basados en escritos y testimonios de Gabriel Salazar, Boaventura de Sousa Santos, Klaus Theweleit, María Emilia Tijoux, Adriana Bórquez, Hannah Arendt, Wienfried Hampel, Friedrich Paul Heller, Rodrigo Torres, Verónica González, Karen Wenvl, Oscar Hahn y otros se van incorporando a la idea central de Verónica González y Andreas Bodenhofer, quienes entretejen esta composición escénica que aborda como un caleidoscopio los derechos humanos desde distintas miradas y lugares, pero siempre en tanto que fuerza cultural crítica y emancipadora.

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Pueblos indígenas, discriminación, sexismo. Un musical y la fuerza emancipadora de los derechos humanos. Distintos momentos y diferentes formas de violar los derechos humanos son abordados en Dominancia o la transgresión autorizad. En escena un grupo de cantantes, actores, músicos y un camarógrafo interpretan la obra multidisciplinaria que se estrenó el año pasado en el Museo de la Memoria. Pero enfaticemos que también el mal es ejercido de manera científica, y Colonia Dignidad es un microcosmos digno de análisis en nuestra historia. Fue allí donde se dio una confluencia de toda la maldad. Y es desde ahí -con textos de víctimas y victimarios- que nace Dominancia. “Estudiar Colonia Dignidad es esclarecedor porque se da en un mundo encerrado donde confluyen diferentes tipos de atropellos a los Derechos Humanos. Aparte de los ya sabidos y de torturar opositores, abusar de niños, tráfico de armas, elaboración de armas peligrosas, experimentación. Leímos todo tipo de literatura existente. Fuimos incluso a Colonia Dignidad como turistas a conocerlo por dentro. Y luego se nos hizo necesario relacionar eso con la DINA, como corazón del Estado terrorista. Luego empezamos a ver lo que pasó en Villa Grimaldi a través de diferentes testimonios. Y ahí se fue ampliando el espectro y nos dimos cuenta de la relación estrecha entre ambos. Y decidimos no limitar el tema Derechos Humanos a solo la cosa histórica chilena. Si bien es importante rescatar la memoria y que nunca se repita, los Derechos Humanos han ido evolucionando”, señala Andreas.

La obra parte desde Colonia Dignidad pero también habla de los derechos a la igualdad de género, del derecho a la tierra de los mapuches, y del derecho a pensar distinto. “Los Derechos Humanos no son un concepto fijo, ni espacial ni temporal. Desde la Declaración hasta nuestros días han vivido múltiples cambios. Hoy se habla de derechos de tercera, cuarta y quinta generación. En la tercera generación está el derecho a la autodeterminación”, señala Camilo Parada, productor de la obra, ahondando un poco más en la génesis de la obra que se estrena en el Gam. Pero la lista es amplia: la independencia económica y política, la identidad nacional y cultural, la paz, la coexistencia pacífica, el entendimiento y confianza, la cooperación internacional y regional, la justicia internacional, el uso de los avances de las ciencias y la tecnología, la solución de los problemas alimenticios, demográficos, educativos y ecológicos, el medio ambiente, el patrimonio común de la humanidad, el desarrollo que permita una vida digna.

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“Luego hay un cambio de paradigma, donde se empieza hablar de derechos de cuarta generación La cuarta generación de derechos humanos no es estrictamente conferida o atribuible a seres humanos, sino que son los derechos de los animales no-humanos. Ejemplos son la conservación de especies en peligro de extinción y trato ético a animales no-humanos.”, agrega Camilo y a añade:”pero también el derecho al agua, a la naturaleza, a un entorno ecológico. En el fondo se trata de ver y posicionar los derechos humanos como fuerza emancipadora. Agreguemos los derechos de las minorías, de los pueblos originarios. Es un llamado a estar atentos y ver siempre estos temas desde una postura crítica y emancipadora”, acota Camilo. Y finaliza: “Es primordial ver cómo se puede normalizar la violación a esos derechos, la idea conceptual es que para crear otros mundos posibles hay que partir soñando eso El montaje nació del interés por abordar los atropellos a los derechos humanos que ocurrieron en Colonia Dignidad, donde los colonos fueron tanto víctimas como victimarios. Luego la investigación se amplió al circuito de la DINA y también al presente. La obra intenta exponer nuevas formas de amenaza a los derechos colectivos, de los pueblos indígenas y de las generaciones futuras, entre otros. Exponer la violencia cotidiana de racismo y discriminación. Los textos están basados en testimonios, entrevistas y estudios sociológicos, históricos y políticos.

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“En relación a Colonia Dignidad y la DINA nos interesó investigar el funcionamiento: cómo funciona un torturador, cómo funcionan los cómplices. Citamos textos de Hannah Arendt donde dice que el silencio cómplice es una cuestión terrible. Y eso vale para hoy día también. Y hay una propuesta estética que nos interesa mucho desarrollar en Dominancia. Cómo entregamos esos contenidos que se han desarrollado poco en géneros como el que tratamos, donde no hay protagonistas con los cuales identificarse y donde el espectador tiene que recurrir a su propia reflexión. En el fondo la historia te la tienes que contar tú.

En definitiva Dominancia es una propuesta creativa en la que se retroalimentan el contenido con el lenguaje artístico, dando lugar a una obra que trata sobre problemas fundamentales de nuestra sociedad, planteados con una estética contemporánea que quiere compartir emociones y reflexiones en torno al respeto y a la dignidad del ser humano. “La música no es acompañamiento, no es melódica ni atmosférica; sino irrumpe, interrumpe, es un personaje adicional ya que hay textos muy conceptuales. Mientras hay un torturador que dice:”Yo nunca hice nada”, hay una música de Beethoven muy linda. Esa gente también aparecen como buenos. Está la banalidad del mal de presentarlos como cualquiera de nosotros y que escucha a Beethoven”, finaliza Andreas.

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Durante tres años el elenco estuvo trabajando, incluyendo la investigación. Ellos la califican como una obra de transformación social, de fuerza transformadora. Incluso subversiva al preguntarse cómo las FF.AA. no son subordinadas de la ciudadanía, de la sociedad. Incluso en las universidades y los colegios no existen ramos o cátedras que aborden los Derechos Humanos. Tarea para la casa en un país con muy mala memoria. Dominancia es un pequeño fragmento de un todo que se está formando y que bien vale la pena ver y meditar.

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Dramaturgia Andreas Bodenhofer y Verónica González

�Intérpretes Arantxa Bodenhofer González, Verónica González Vallejos, Karen Wenvl, Renzo Briceño, Sandro Larenas Pino y Annie Murath

�Músicos Andreas Bodenhofer Alexander, Héctor Antonio Marchant Cuevas, Dominique Arenas, Moisés Mendoza, Simone Caiafa Sepúlveda, Alfonso Vergara Valencia, José Piña Valenzuela, Leonora Letelier y Canela Bodenhofer González

�Diseño sonoro Carlos Barros�Diseño de iluminación Julio Escobar�Productor Camilo Parada

Camarógrafo: Alexis Moreno Burgos

Diseño sonoro: Carlos Barros�Diseño de luces: Julio Escobar�Concepto de vestuario y diseño gráfico: Arantxa Bodenhofer

GAM.

21 al 30 Abr 2017
Vi a Do – 20 h

Edificio A, piso 1, Sala A1

$ 6.000 Gral.
$ 3.000 Est. y 3ed.

$ 7.000 Gral. Internet
$ 4.000 Est. y 3ed. Internet

-20% y -30% gral. Club de Lectores El Mercurio.
2x $5.000 Membresía Adulto Mayor.
2×1 gral. Membresía Profesores, Membresía BiblioGAM, SIDARTE, ACHS, ADTRES y GESTIONARTE, SINATTAD

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