Dominancia


 

Por Raúl Encina

Hasta el 30 de abril se está exhibiendo en el GAM, la obra Dominancia, una realización musical contemporánea dirigida por Verónica González y Andreas Bodenhöfer. Con un guion marcadamente conceptual, la obra incluye actores, músicos, cantantes, un camarógrafo y un interesante despliegue escénico donde se entremezclan los relatos de víctimas y victimarios, viejas canciones alemanas, cantos de nuestros pueblos originarios, un virtuoso abanico de instrumentos, junto a reflexiones onto y axiológicas.


En efecto, inspirada en el espacio histórico de la Colonia Dignidad, es posible percibir en sus diversos matices y brutalidades la disociación entre las víctimas de las más grandes violaciones a los derechos humanos -los prisioneros en ese recinto de torturas, muchos de los cuales siguen desaparecidos- confrontada con la cotidianidad germanófila de los habitantes de Villa Baviera, coexistiendo como un todo escindido, esquizoide, en uno de los episodios más tormentosos de la historia humana.

El elenco actoral logra el efecto de cruzar sus textos para no representar protagonistas planos, esto es, buenos o malos, sino más bien, buenos y malos, víctimas y victimarios, enfrentando al espectador a sus propias contradicciones y a sus particulares tensiones dominantes y dominadas. El uso de la cámara va jugando con los diferentes planos de las imágenes sobre el escenario y más allá de él, en la perspectiva de la documentación histórica, evidenciando asimismo los rostros marcados por la tragedia individual y colectiva, los conflictos de identidad que interrogan en cada texto a sus controversiales personajes.

Pero el espacio de Colonia Dignidad es sólo el contexto que sirve de punto de partida para dar cuenta de la tragedia que vivimos como país, donde la dominación de una dictadura sobre su pueblo es también la materialización histórica de la dominancia de la Metrópolis sobre los colonizados, de las trasnacionales sobre la naturaleza, del patriarcado sobre la comunidad de género. Por eso esta representación teatral es también el reconocimiento (anagnórisis) de cada uno con relación a la memoria histórica del ser humano individual y colectivo, esto es, una clase magistral sobre la violación a los derechos humanos: Civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y de los pueblos.  


Imperdible. No debe extrañar al momento de encender las luces, observar a los espectadores emocionados aplaudiendo de pie una obra que cala en nuestra conciencia para hablarnos desde la representación teatral y musical sobre el tormentoso silencio que persiste respecto de esa parte esencial y sustancial de nuestra historia.

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